Denuncian el hallazgo de vidrio picado en caminos rurales y reclaman por robos

La ciudad de Campo Gallo, en el departamento Alberdi, atraviesa días de inquietud. Vecinos y trabajadores rurales denunciaron un fenómeno tan peligroso como inusual: la presencia sistemática de vidrio picado arrojado en los principales caminos vecinales y rutas de acceso a los campos.

Si bien no es la primera vez que ocurre, la frecuencia de estos episodios ha encendido las alarmas. Los pobladores manejan dos hipótesis principales, en primer lugar el vandalismo puro, para causar daños intencionales a los neumáticos de vehículos rurales y en segundo lugar las tentativas de robo, el uso del vidrio para forzar la detención de motocicletas y camionetas, especialmente en horarios de madrugada o noche cerrada, para abordar a los conductores.

“Muchos trabajadores circulan cuando todavía no salió el sol. Encontrarse con esto en el camino es un peligro fatal”, señalaron testigos de la zona.

El reclamo por el vidrio en los caminos se suma a una ola de delitos que afecta a los barrios periféricos de la ciudad. Según relataron los damnificados, los robos de garrafas, bombas de agua y herramientas de trabajo se han vuelto moneda corriente.

Para las familias de Campo Gallo, estas pérdidas representan un golpe durísimo a su economía, ya que se trata de elementos esenciales para la vida cotidiana y la producción.

La comunidad, que históricamente se caracterizó por su paz social, exige ahora una respuesta contundente, mayor patrullaje, principalmente en las zonas alejadas del centro y durante la noche. Una investigación de oficio, para dar con los responsables de arrojar los cristales en las rutas rurales y controles preventivos, con refuerzo de seguridad en los accesos para devolver la tranquilidad a los vecinos.

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