Un hombre de 20 años murió tras enfrentarse a los agentes en el acceso norte de la residencia de Donald Trump en Florida. Llevaba una escopeta y un bidón de combustible.
La madrugada de este domingo se tornó violenta en las inmediaciones de Mar-a-Lago. Alrededor de la 01:30 (hora local), agentes del Servicio Secreto y de la Oficina del Sheriff del Condado de Palm Beach detectaron a un individuo armado intentando vulnerar la seguridad de la propiedad.
Tras un enfrentamiento en el que las fuerzas de seguridad abrieron fuego, el joven falleció en el lugar. Según el reporte oficial, el sospechoso portaba lo que parecía ser una escopeta y un bidón de combustible, lo que sugiere una intención de ataque incendiario. El Servicio Secreto confirmó que, en el momento del incidente, Donald Trump no se encontraba en la residencia.

Suspenden a los agentes que dispararon
El Servicio Secreto inició una revisión de protocolos tras el uso de fuerza letal contra un joven de 20 años. Los oficiales implicados fueron apartados de sus funciones temporalmente.
Bajo una estricta política de transparencia, el Servicio Secreto de EE. UU. ordenó la suspensión provisional de los agentes que participaron en el tiroteo fatal de esta madrugada en Florida. El procedimiento es estándar en casos donde se utiliza fuerza letal para determinar si la respuesta se ajustó a la normativa vigente.
La investigación, que cuenta con el apoyo de la Oficina del Sheriff de Palm Beach, busca esclarecer las motivaciones del joven, cuya identidad se mantiene bajo reserva. La presencia de combustible entre sus pertenencias ha elevado las alarmas sobre el nivel de amenaza que representaba para la infraestructura de la residencia.
Trump y varios intentos de asesinato
A principios de este mes, Ryan Routh, de 59 años, quien planeó asesinar al presidente en su campo de golf de Florida en septiembre de 2024, dos meses antes de las elecciones estadounidenses, fue condenado a cadena perpetua.
Su tentativa tuvo lugar dos meses después de otro intento de asesinato contra el líder republicano en Pensilvania, donde Matthew Crooks, de 20 años, disparó varias veces durante un mitin, uno de los cuales rozó la oreja derecha de Trump. Ese ataque, en el que murió un asistente, marcó un punto de inflexión en el retorno de Trump al poder.
