“Toto” Caputo consiguió otros u$s100 millones con el nuevo bono

En la segunda ronda de licitación del Bonar 2027 (AO27), la Secretaría de Finanzas adjudicó u$s100 millones para completar el cupo previsto. El interés del mercado superó ampliamente las expectativas oficiales, con ofertas que alcanzaron los u$s348 millones, lo que obligó al Ministerio de Economía a aplicar un factor de prorrateo del 28,74% sobre el total demandado.

La cartera económica celebró la tasa de corte que se ubicó en 5,89% TIREA (5,74% TNA), una cifra que se posicionó por debajo de lo que proyectaban los analistas privados. Esta ventana estuvo abierta tanto para instituciones como para pequeños ahorristas, quienes pudieron canalizar sus ofertas a través de los sistemas oficiales.

Con esta segunda vuelta, el Gobierno nacional consolidó un financiamiento total de u$s250 millones mediante el AO27, sumando los u$s150 millones obtenidos en la primera instancia.

Este resultado refleja un cambio de humor en los inversores, quienes hoy enfrentan un escenario donde el peso argentino se aprecia y mantener los dólares “inmovilizados” empieza a tener un costo de oportunidad cada vez más alto. De hecho, la cotización de los dólares financieros se mantiene casi un 5% por debajo de los niveles registrados a principios de febrero de 2026.

Por los “dólares del colchón”

Tras el fin de la incertidumbre preelectoral y una serie de colocaciones de deuda privada, los depósitos en dólares en los bancos alcanzaron los u$s38.000 millones.

Al inicio de la gestión de Javier Milei, esa cifra apenas rozaba los u$s14.000 millones. Este salto se explica, en parte, por las nuevas medidas de incentivo para el pequeño ahorrista, entre las que se cuentan la presunción de inocencia fiscal y la inversión directa vía ALyCs.

Se estima que existen unos u$s150.000 millones fuera del sistema formal. Los analistas más entusiastas creen que, de mantenerse esta estabilidad y los incentivos fiscales, el Gobierno podría lograr que afloren hasta u$s30.000 millones en los próximos meses.

La combinación de una tasa atractiva y una fiscalidad más laxa parece ser la receta elegida por Finanzas para terminar de convencer a quienes todavía desconfían del sistema bancario tradicional.

 

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