El Juzgado Civil y Comercial N.º 7 de Mercedes le puso fin a la agonía de una de las firmas más tradicionales del sector lácteo argentino. La Suipachense, empresa que supo ser un pilar económico para localidades como Suipacha, Chivilcoy y Chacabuco, fue declarada oficialmente en quiebra tras meses de parálisis total y un deterioro financiero irreversible.
La resolución judicial confirma el despido de sus 140 operarios y el cese de una actividad que, en sus años de esplendor, alcanzaba a procesar 250.000 litros de leche diarios.
El fallo del magistrado fue contundente: la planta industrial permaneció completamente inactiva durante los últimos tres meses, sin generar ingresos ni presentar un plan de reactivación que permitiera vislumbrar una salida para el conflicto laboral y comercial.
“La empresa cuya quiebra se solicita se encuentra con un cese en su producción desde hace aproximadamente tres meses, lo que agrava de manera extrema la situación de los trabajadores y torna inviable cualquier intento de reactivación”, reza el documento judicial.
Como parte del proceso, se dispuso la inhibición general de bienes y se inhabilitó al administrador de la firma, Jorge Luis Borges León, quien tiene prohibido salir del país sin autorización judicial mientras se avanza con la liquidación de la compañía.
La caída de La Suipachense no solo afecta a los empleados directos, sino que derrama sus consecuencias sobre una vasta red de productores tamberos, transportistas y comercios que dependían de la marca. Durante décadas, la firma operó bajo la razón social Lácteos Conosur S.A. y representó un símbolo del desarrollo industrial del interior de la provincia de Buenos Aires.
El cierre se produce en un contexto crítico para el sector. Según datos del Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA), las ventas registraron una baja interanual del 1,1% en volumen a fines de 2025, reflejando el fuerte deterioro del consumo interno.
El mapa del repliegue industrial
El caso de la láctea se suma a una lista cada vez más extensa de empresas que han tenido que ajustar, suspender personal o cerrar definitivamente sus puertas en los últimos meses:
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Fate: La fabricante de neumáticos cesó su producción recientemente.
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Georgalos: Avanzó con suspensiones y reducciones de salarios.
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Quilmes: Realizó recortes de personal masivos en su planta de Zárate.
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Galeno ART: Entró en liquidación, sumando más desempleo al sector servicios.
Según consultoras privadas, este escenario de contracción industrial ya ha provocado la pérdida de entre 250.000 y 300.000 puestos de trabajo a nivel nacional, dejando al descubierto la extrema fragilidad de firmas históricas ante el complejo panorama económico actual.
