Milei inauguró las sesiones ordinarias con un fuerte plan de reformas y máxima tensión con la oposición

En un discurso por cadena nacional, el Presidente anunció el envío de 10 paquetes de leyes mensuales para “rediseñar la arquitectura institucional”. Entre fuertes cruces con el kirchnerismo y la izquierda, ratificó el rumbo económico, atacó a “empresarios prebendarios” y celebró la victoria cultural de su gestión.

En una jornada marcada por un despliegue escénico de “prime time” y un recinto convertido en un ring político, el presidente Javier Milei inauguró este domingo el 144° período de sesiones ordinarias del Congreso de la Nación. Bajo la consigna de que Argentina está “saliendo de la adolescencia para ingresar a la mayoría de edad”, el mandatario consagró al 2026 como el “Año de la Grandeza Argentina” y desafió al Poder Legislativo a acompañar un ritmo de reformas sin precedentes.

Un calendario de “reformas radicales”

El anuncio central de la noche fue la estrategia parlamentaria para los próximos meses. Milei anticipó que no habrá respiro legislativo: “Cada uno de los ministerios ha preparado 10 paquetes de reformas estructurales”, detalló. El plan consiste en presentar estos proyectos mensualmente durante los próximos nueve meses para “rediseñar la arquitectura de la nueva Argentina”.

El Presidente fue claro sobre el objetivo de estas leyes: reducir el tamaño del Estado para “devolverle el poder a la gente”. Entre las iniciativas mencionadas, destacan:

  • Reformas penales: Modificación del Código Penal para penas más duras y mayor cobertura de prisión efectiva, eliminando “truquitos” legales.

  • Reformas civiles y comerciales: Protección irrestricta de la propiedad privada y desregulación de industrias “hoy muertas”.

  • Sistema electoral y judicial: Reforma integral del financiamiento de partidos y del funcionamiento de la Justicia para que sea “ágil y eficaz”.

El “muro” contra la oposición y los empresarios

El discurso estuvo salpicado por constantes enfrentamientos con las bancadas opositoras. Milei no ahorró calificativos: llamó “manga de delincuentes, asesinos y chorros” a sectores del kirchnerismo, recordándoles el memorándum con Irán y la situación judicial de Cristina Kirchner. También tuvo un cruce directo con la izquierda, tildando a la diputada Romina Del Plá como “chilindrina troska” y minimizando la representación de Nicolás del Caño.

Sin embargo, los dardos no fueron solo para la política. El mandatario volvió a cargar contra los “empresarios prebendarios”, mencionando elípticamente a Paolo Rocca (“Don Chatarrín”) y Javier Madanes Quintanilla (“Don Gomita Alumínica”). Los acusó de ser “cazadores del zoológico” que medran con subsidios y protección arancelaria a costa de los consumidores. “La industria nacional subsidiada es cómplice del saqueo de los argentinos”, sentenció.

Logros de gestión y política exterior

En el balance de sus primeros dos años, Milei celebró la baja del 17% en la tasa de homicidios nacional y del 65% en Rosario, destacando la labor de la ministra Patricia Bullrich. También resaltó el éxito del RIGI, con proyectos aprobados por 25 mil millones de dólares, y la gestión de Sandra Pettovello al eliminar la intermediación en la ayuda social.

En materia exterior, ratificó su alineamiento con las “naciones libres”. Festejó el acuerdo comercial con Estados Unidos tras 21 años de “autosabotaje” y advirtió que el Atlántico Sur será el terreno de disputas estratégicas donde Argentina debe ser protagonista. “La era de la cooperación global sin brújula moral ha terminado”, afirmó, señalando que el país competirá por asegurar cadenas de valor en sectores críticos como el litio, el cobre y los hidrocarburos.

Un cierre místico y desafiante

Sobre el final, Milei apeló a la “batalla moral” para elegir el sistema que sacó a millones de la pobreza. Tras recordar la victoria legislativa del 26 de octubre pasado, aseguró tener el Congreso “más reformista de la historia” y el poder para resistir cualquier “golpe político”.

“Nosotros haremos nuestra parte, y ustedes deberán hacer la suya”, concluyó, citando a su ministro de Economía al afirmar que este es el momento en que la historia cambia. Con un frío saludo protocolar con la vicepresidenta Victoria Villarruel —que la transmisión oficial evitó mostrar—, el Presidente se retiró del Palacio Legislativo dejando una agenda cargada de confrontación y una promesa: “domar” a quienes se opongan al cambio de época.

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