Apenas tres días después de que el Senado le diera sanción definitiva a la controvertida reforma laboral, la Confederación General del Trabajo (CGT) pasó a la acción. Este lunes 2 de marzo, la cúpula de la central obrera encabezó una masiva movilización hacia Plaza Lavalle para presentar una serie de recursos de amparo, exigiendo que se declare la inconstitucionalidad de la nueva ley.
Bajo la consigna de resistir lo que consideran una “reforma regresiva y perniciosa”, los cosecretarios generales Jorge Sola (Seguros), Cristian Jerónimo (Vidrio) y Octavio Argüello (Camioneros) lideraron la comitiva que activó una “doble vía” judicial ante los fueros Laboral y Contencioso Administrativo.
El equipo jurídico de la central obrera, asesorado por constitucionalistas de renombre, sostiene que la ley vulnera el artículo 14 bis de la Constitución Nacional y el principio de progresividad de los derechos sociales. Los ejes principales del planteo son: la limitación del derecho a huelga, ya que la reforma amplía la categoría de “servicios esenciales” (incluyendo educación, transporte y salud) y exige guardias mínimas del 75%. Para la CGT, esto no es una regulación, sino una anulación práctica del derecho a protestar. Las indemnizaciones y empleo no registrado, la nueva ley cuestiona la eliminación de sanciones por el empleo en “negro” y los cambios en el régimen de despidos, argumentando que estos cambios incentivan la inestabilidad laboral y quitan protección al eslabón más débil. Y por último el carácter protectorio, la presentación afirma que la ley rompe con el estándar histórico de tutela del empleo en Argentina, favoreciendo exclusivamente la reducción de costos empresariales.

A diferencia de la batalla anterior contra el DNU 70/23, esta vez la CGT enfrenta un desafío mayor: la reforma ya es una ley sancionada por el Congreso, lo que le otorga una legitimidad institucional que obliga a los jueces a un análisis más riguroso.
Durante la marcha, Octavio Argüello fue lapidario con el discurso presidencial ante la Asamblea Legislativa: “El Presidente habla de baja del desempleo y es una locura; se han perdido 270.000 puestos de trabajo. Su exposición fue un show sin anuncios para la producción”. Por su parte, Cristian Jerónimo señaló que muchos sectores que apoyaron al Gobierno inicialmente hoy empiezan a cuestionar el impacto real de estas medidas en la vida cotidiana.
La movilización de la CGT no fue el único foco de tensión este lunes. La jornada coincidió con un paro nacional docente convocado por CTERA y UDA, quienes marcharon hacia el Congreso reclamando paritarias y denunciando el recorte de fondos educativos. Esta convergencia de protestas marca un inicio de marzo con altísima conflictividad social.
