El gobierno de Estados Unidos confirmó que un submarino de su Armada torpedeó y hundió la fragata iraní IRIS Dena en el océano Índico, en un hecho que marca un fuerte punto de inflexión en la escalada militar en Medio Oriente.
El secretario de Defensa, Pete Hegseth, aseguró que la nave “creía estar segura en aguas internacionales” y sostuvo que su país está “ganando de manera contundente, devastadora y sin piedad”. Según datos oficiales, la fragata llevaba una tripulación de 180 marineros: hasta el momento se recuperaron 87 cuerpos, 32 sobrevivientes fueron rescatados por autoridades de Sri Lanka y 61 personas permanecen desaparecidas.
Fuentes militares estadounidenses indicaron que se trata del primer hundimiento de un buque enemigo por torpedo de ese país desde la Segunda Guerra Mundial.
Más bombardeos y más víctimas
En paralelo, Israel anunció que continuará bombardeando Irán durante “al menos” una o dos semanas más y que ampliará la ofensiva a “miles de objetivos”. La agencia oficial iraní IRNA elevó a 1.045 la cifra de muertos en territorio iraní desde el inicio de los ataques.
El conflicto también se expandió al sur del Líbano, donde tropas israelíes ingresaron en pueblos cercanos al río Litani y los bombardeos dejaron al menos 11 fallecidos. Hezbollah respondió con drones contra objetivos en Tel Aviv y Haifa.
Además, los Guardias de la Revolución afirmaron tener “control total” del estrecho de Ormuz y lanzaron más de 40 misiles, además de atacar posiciones kurdas en Irak. Un misil iraní fue interceptado por la OTAN cerca del espacio aéreo turco. Desde Turquía aclararon que el proyectil se dirigía hacia “una base en la parte griega de Chipre”, pero se desvió.
Impacto en el petróleo y los mercados
En el plano económico, la consultora Kpler reportó que el tránsito de petroleros por el estrecho de Ormuz cayó un 90% en apenas una semana. Un buque portacontenedores con bandera de Malta fue atacado frente a las costas de Omán.
El precio del Brent subió 2,83% hasta los 83,70 dólares, mientras las bolsas europeas mostraron cierta estabilidad. En contraste, los mercados asiáticos registraron fuertes pérdidas, con la plaza de Seúl cayendo más de un 12% en una jornada marcada por la incertidumbre global.
