En medio de tantas noticias pálidas, siempre hay alguna que saca una sonrisa. Y la que te vamos a contar es una de ellas. Llegó a través de WhatsApp a Info del Estero y emociona por la simplicidad de un gesto que pone en valor la esencia de la humanidad: compartir la felicidad.
Los protagonistas son Valeria Cejas y Néstor Urquiza, quienes iniciaron su historia de amor el 8 de noviembre de 2020. Primero fueron muy buenos amigos, compartiendo momentos y construyendo una relación basada en la confianza. Con el tiempo, ese vínculo fue creciendo hasta que el 18 de diciembre de 2021 Néstor decidió abrir su corazón y confesarle a Valeria todo lo que sentía por ella. Desde ese día comenzó una historia de amor que se fue fortaleciendo paso a paso.
Después de varios años juntos, el martes 3 de marzo decidieron dar un paso más en su vida y se dijeron “sí” en el Registro Civil, sellando su amor con el matrimonio.

Pero para Valeria, ese momento tan importante no podía quedar completo sin una persona fundamental en su vida: su hijo Lautaro.
El joven comenzó hace poco a trabajar en la fiambrería La Sin Rival, y por ser nuevo en su empleo no quiso pedir permiso para asistir a la ceremonia de su mamá. Quería cuidar ese trabajo que tanto le había costado conseguir. Por eso, aunque le hubiera encantado acompañarla, decidió cumplir con su responsabilidad laboral.
Un gesto simple, cargado de amor
Lejos de resignarse a no compartir ese instante con él, Valeria tuvo una idea tan simple como conmovedora. Apenas salió del Registro Civil, todavía vestida de recién casada y acompañada por su esposo, decidió ir directamente hasta el trabajo de su hijo.
La sorpresa fue total.
Cuando Lautaro vio llegar a su mamá recién casada, no pudo contener la emoción. Se acercó y la recibió con los brazos abiertos, compartiendo un abrazo cargado de orgullo, amor y felicidad. Un instante breve, pero profundamente significativo para ambos.
Quienes presenciaron la escena también destacaron el gesto de la encargada de la fiambrería La Sin Rival, quien permitió que el joven pudiera detener su trabajo unos minutos para saludar a su mamá y a los recién casados.
