La espera cargada de tensión bélica para decenas de argentinos está cerca de terminar. Tras quedar atrapados en una de las regiones más calientes del planeta debido a la reciente escalada militar en Medio Oriente, el Gobierno nacional confirmó este viernes que el próximo domingo y lunes partirán desde Dubái los primeros vuelos de repatriación.
El operativo, que busca dar respuesta a los más de 630 compatriotas que solicitaron ayuda consular, se realizará a través de la aerolínea Emirates Airlines. Los vuelos tendrán una escala técnica en Río de Janeiro, Brasil, antes de tocar pista en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza. Las gestiones fueron encabezadas por el secretario de Turismo y Ambiente, Daniel Scioli, y el embajador en Emiratos Árabes Unidos, Jorge Arambarri.
Un espacio aéreo que se abre “a cuentagotas”
A seis días del inicio de las hostilidades —marcadas por el ataque de Estados Unidos e Israel y la posterior represalia de Irán—, la logística de salida es un rompecabezas. El canciller Pablo Quirno graficó la complejidad de la situación: el lunes el 99% de los vuelos estaban cancelados; el martes, el 98%. Recién el miércoles la operatividad subió al 68%.
“Nos estamos posicionando en los diferentes vuelos a medida que se abren los cupos”, explicó Quirno. Sin embargo, la demanda es desbordante: solo en Dubái hay 1.500 varados de todo el mundo, y el Gobierno argentino ha establecido un “esquema de priorización” para subir a los aviones a menores de edad y personas con problemas de salud.
Testimonios del desamparo: “No hay registro de dónde estamos”
A pesar del anuncio oficial, la realidad en el terreno es caótica para quienes no están en los centros logísticos principales. Muchos de los argentinos afectados se encuentran en Israel y Qatar, intentando llegar a Dubái por rutas terrestres ante el cierre de sus propios espacios aéreos.
Virginia Luca, una argentina varada junto a su esposo en la ciudad de Sharjah (EAU), relató a Infobae la desconexión que sienten: “La embajada nos recomienda trasladarnos a Omán o Arabia Saudita por nuestros propios medios si no tenemos ticket directo, pero las autoridades locales ordenan que nadie se mueva”.
El dilema es desgarrador: esperar una apertura incierta o arriesgarse a cruzar rutas en una zona de conflicto sin garantías de conseguir un vuelo que puedan costear. “No tenemos nada. No hay un registro claro de cuántos somos ni dónde estamos”, denunció Luca.
El conflicto ha provocado un sismo en el transporte mundial. Según datos de la consultora Cirium, entre el sábado y el lunes se cancelaron 12.903 vuelos, lo que representa casi el 40% de las conexiones programadas en la región.
Con un flujo habitual de 900.000 asientos diarios en la zona, se estima que el número de viajeros afectados globalmente supera el millón. Para los argentinos, estos dos primeros vuelos representan apenas el comienzo de un operativo que deberá continuar en los próximos días para evacuar a la totalidad de los registrados.
