La Guardia Revolucionaria de Irán lanzó una advertencia contundente a toda embarcación que circule por el golfo Pérsico y el estrecho de Ormuz. A partir de ahora, el tránsito debe ajustarse estrictamente a las normativas marítimas bajo condiciones de guerra.
Este endurecimiento de la vigilancia tuvo su primera consecuencia material con el ataque al buque “Safesia”, una nave de propiedad estadounidense y bandera de las Islas Marshall.
Según la cadena estatal IRIB, el Safesia fue alcanzado en el norte del golfo tras ignorar las señales de advertencia de la marina iraní. Este incidente no es un hecho aislado, sino que se enmarca en una escalada de violencia que ha transformado una de las rutas comerciales más importantes del mundo en una zona de combate activo.
Desde la perspectiva de la Guardia Revolucionaria, la seguridad en la región se ha visto comprometida no por su accionar, sino por la intervención de potencias extranjeras.
Irán vincula directamente estos ataques a la operación militar lanzada por Estados Unidos e Israel el pasado 28 de febrero contra territorio iraní. Consideran que el control férreo del estrecho es una medida de protección ante lo que califican como una “cruel agresión”.
Restricción de paso: La organización militar fue tajante al declarar que ni las fuerzas estadounidenses ni sus aliados directos poseen el derecho de transitar por este corredor bajo el actual régimen de tensión.
Un corredor estratégico en conflicto
El control del estrecho de Ormuz es una de las mayores preocupaciones para la economía global, dado que por allí fluye gran parte del suministro mundial de petróleo. Las nuevas directivas de la Guardia Revolucionaria implican que cualquier petrolero o carguero se expone a riesgos críticos si no acata las órdenes de la marina local.
“Cualquier buque que opere en la región debe observar las regulaciones de guerra; de lo contrario, la responsabilidad de su seguridad recae exclusivamente en la intervención militar de Washington”, advirtieron portavoces iraníes.
La situación proyecta una sombra de incertidumbre sobre el mercado energético, ya que la “inseguridad” citada por Irán podría derivar en cierres temporales o incidentes de mayor envergadura si las advertencias continúan siendo desoídas.
