El viernes por la tarde, un conflicto entre vendedores derivó en violento ataque a la empleada de un puesto de panificados en el barrio Ejército Argentino. Ayer, la joven damnificada hizo un extenso descargo sobre la dramática situación que vivió, luego de que los dueños de otro puesto de panes fueran a golpearla y tirar toda la mercadería que llevó para vender.
Según reveló, hace cuatro años que trabaja para el negocio “Panale” que se instala frente a los cajeros automáticos de calle 1. Aclaró que jamás tuvo problemas con nadie hasta el momento en que llegó una familia que también ofrece panificados, bajo el nombre de “Felidoonas”.

No se explica por qué, pero asegura que la empezaron a “acosar”, “hostigar” y meterse en su vida. “Digo así porque hasta a sus propias empleadas mandaban a preguntar todo de mi vida”, señaló. A su vez, dijo que sus jefes “siempre tuvieron conocimiento” de la situación y que sabían la molestaban mientras hacía su trabajo.
“Se me ponían con el puesto encima. Jamás dije nada. Me ubicaban en un lugar y ellos al otro día se encontraban ahí… Mandaba a preguntar a sus empleadas sobre mis horarios, todo para hacer maldad y tengo pruebas”, sostuvo.
La joven vendedora manifestó que siente “bronca e impotencia” porque del otro lado “siempre actuaron con maldad”. “Y todo era muy personal contra mí, me hacían comentarios de ‘que me iban a pegar’ y yo jamás respondí, porque siempre cuide mi trabajo”, afirmó.
Pese a su parsimonia frente al hostigamiento, el viernes a eso de las 16.00 llegó al lugar del puesto para iniciar su jornada laboral. “Ellos llegan al rato y se me ponen con la mesa encima en donde yo estaba sentada sin importarles si me chocaban o no. Yo lo que hago es correrme ubicarme bien, así no me estén chocando porque no saben ni siquiera pedir permiso para poder ponerse como corresponde. Siempre fueron prepotentes y solo hacen las cosas de mala manera”, destacó.

La empleada señaló que “no es la primera vez” que sufre ese destrato, pero esta vez se asustó mucho porque soltaron el comentario de que iban a golpearla. “Yo los mire y no respondí nada. Del miedo y los nervios, mando mensaje avisando al grupo de mi trabajo”, relató.
Una de sus compañeras atinó a enviarle un mensaje a la madre de la joven. Posteriormente, su celular se apagó. “Mi mamá se hizo presente como toda madre lo haría para defender a su hijo”, sostuvo la trabajadora.
Ante sus planteos, su progenitora fue a hablar con empleados del otro negocio para solicitarles que hablen con sus jefes y les pidan acercarse al lugar para decirles por qué quieren agredir a su hija.
“Yo jamás le hice nada, solo me iba a trabajar a ‘negrear’, cómo ellos me dicen porque para mí sea lo que sea es un trabajo DIGNO… También a ese entonces mi compañera de trabajo ya había dado aviso a mis jefes que también se hicieron presentes en el lugar”, comentó.

Siempre según su relato, los de “Feliddonas” esperaron que todos se vayan. Fue entonces que la empleada dio aviso de que la joven y su madre estaban solas. “Y no fueron a hablar. Fueron directamente a agredirnos, a pegarme a mí! Esta gente ordinaria porque no hay otra palabra, jamás los he molestado”, ratificó.
Seguidamente, se preguntó qué necesidad tienen de hacer “daño”. “Esta pareja de FELIDONAS el señor jefe la agarró a mi mamá con su parienta, así su mujer con su hermana me puedan pegar a mi, y yo me defendí. Mi mamá logro hacer que la suelten y también la pegaron”, reveló finalmente sobre el crudo episodio a plena luz del día.
La empleada expresó consideró que “esto llego al límite” y aseguró que ya denunció el hecho ante las autoridades correspondientes. “Quiero dejar adjuntado todas las pruebas y sepan lo que son esta clase de gente! ME TIRARON TODA LA MERCADERÍA CON QUE NECESIDAD? Tanta gente sin comer, sin poder comprar un pan, Dios mío lloro de la bronca!”, sostuvo y agradeció a la policía que llego justo a en el momento en que eran agredidas: “porque no sé en qué íbamos a terminar mi mamá y yo”, dijo.
