Multitudinaria movilización en Plaza de Mayo: “Son 30 mil y fue genocidio”, sentenciaron los organismos de DD. HH.

Este martes 24 de marzo de 2026, una marea humana colmó la Plaza de Mayo y las principales ciudades del país para conmemorar el 50° aniversario del golpe de Estado de 1976. En un acto cargado de simbolismo y tensión política, los organismos de Derechos Humanos leyeron un documento conjunto donde reafirmaron que la cifra de desaparecidos es de 30.000 y calificaron el accionar de la última dictadura como un “genocidio”. La movilización, que comenzó a concentrarse desde las 11 de la mañana, se convirtió en una de las más masivas de la última década, reflejando una sociedad que sostiene el reclamo de Memoria, Verdad y Justicia.

La primera fila del escenario principal contó con la presencia de figuras emblemáticas como Estela de Carlotto (Abuelas de Plaza de Mayo), Taty Almeida (Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora) y el Premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel. Durante la lectura del documento, se enfatizó que los delitos de lesa humanidad son imprescriptibles y que la desaparición forzada no es un tema del pasado, sino una herida abierta en el presente de la democracia argentina.

Críticas a Milei y Villarruel en el acto central

El documento redactado por las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo no ahorró críticas hacia la gestión del presidente Javier Milei y la vicepresidenta Victoria Villarruel. Los oradores cuestionaron la postura oficial que relativiza el terrorismo de Estado y denunciaron un intento de desarticular la conciencia social alcanzada por el pueblo. “Lucharon por una sociedad sin opresión; venimos de esas tradiciones para recrear la lucha popular contra este gobierno”, arengaron los referentes desde el escenario, ante una multitud que respondió con cánticos contra la actual administración.

El texto vinculó el modelo económico instalado en 1976 —basado en la desindustrialización y la apertura indiscriminada de importaciones— con las políticas actuales, advirtiendo sobre el riesgo de convertir a la Argentina en una “colonia”. Los organismos recordaron el funcionamiento de 800 centros clandestinos de detención, el robo de bebés y los fusilamientos como parte de un plan sistemático para destruir la organización política de los sectores populares.

El pedido por la apertura de los archivos estatales

Al cierre de la jornada, cerca de las 18 horas, la desconcentración se realizó de manera pacífica pero manteniendo en alto las banderas simbólicas de la lucha. El documento final reiteró la exigencia al Estado nacional para que se abran los archivos de la dictadura y se responda la pregunta que, tras cinco décadas, sigue vigente: ¿dónde están los desaparecidos?. Los manifestantes portaron fotos de sus seres queridos y pancartas exigiendo que el terror no se repita nunca más.

La movilización demostró que, a 50 años del inicio del periodo más sangriento de la historia argentina, la Plaza de Mayo sigue siendo el epicentro de la resistencia cultural y política. “No olvidamos, no perdonamos y no nos reconciliamos”, fue la frase que cerró una tarde donde miles de ciudadanos reafirmaron su compromiso con el sistema democrático y la vigencia de los Derechos Humanos en todo el territorio nacional.

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