El dato interrumpe la mejora de enero y complica la meta de crecimiento del 5% para 2026. La industria manufacturera y el comercio minorista son los sectores más castigados, con bajas de hasta el 7,9%. En contraste, el agro y Vaca Muerta sostienen números positivos gracias a la exportación.
El último informe de la consultora Orlando J. Ferreres & Asociados encendió las alarmas en el Palacio de Hacienda. La industria manufacturera sufrió un desplome del 7,9% interanual, afectada principalmente por la baja en la producción de alimentos y maquinaria. Por su parte, el comercio mayorista y minorista reflejó la debilidad del bolsillo de los argentinos con una caída del 6,9%. Estos sectores, que son los que más empleo generan en provincias como Santiago del Estero, continúan sin encontrar un piso.
Una economía dividida en dos
El panorama actual muestra una brecha profunda entre los sectores que miran al mercado interno y los que exportan. Mientras el comercio cae, el rubro de Minas y Canteras creció un 12,6% impulsado por Vaca Muerta. El campo también aportó lo suyo con una suba del 6,7% gracias a la cosecha agrícola. Sin embargo, este dinamismo de los recursos naturales no logra compensar la parálisis en los hogares, donde la demanda de servicios como luz, gas y agua retrocedió un 5,6%.
Dudas sobre las metas de Caputo
El ministro de Economía, Luis Caputo, había celebrado el crecimiento de enero como un “máximo histórico”, pero los números de febrero imponen una dosis de realidad. El primer bimestre del 2026 ya acumula una caída del 1,9%. Con estos indicadores, la meta oficial de alcanzar un alza del 5% para este año parece cada vez más difícil de cumplir. La intermediación financiera, que subió un 8,8%, es otro de los pocos sectores que logra mantenerse en verde en este contexto de incertidumbre.
