Un día como hoy, pero hace un año, se escribía una de las páginas más importantes en la historia de Central Córdoba y del deporte santiagueño: el debut en la Copa Libertadores.
Fue por la primera fecha de la fase de grupos, en un Estadio Único Madre de Ciudades colmado y con la emoción a flor de piel de todo el pueblo ferroviario. Aquella tarde-noche, el conjunto santiagueño igualó 0-0 frente a Liga de Quito, en un partido donde fue ampliamente superior y mereció mucho más. Incluso, quedó marcada una polémica por un claro penal que no fue sancionado.
Aquel día el Ferro formó con: Aguerre; Abascia, Galván, Rivero; Moyano, Gomez, Florentín, Cufre; Perelló, Heredia y Angulo.
Ese encuentro no fue uno más: fue el punto de partida de una campaña histórica. Central Córdoba sumó 11 puntos en la fase de grupos, producto de tres victorias, dos empates y una sola derrota.
Entre esos resultados quedó grabada una de las mayores hazañas del fútbol argentino reciente: el triunfo 2-1 en el Maracaná frente a Flamengo, en lo que fue la única derrota como local del equipo brasileño en esa edición, que luego terminaría consagrándose campeón del torneo. Además, el “Ferroviario” también se hizo fuerte en Santiago, donde Flamengo no pudo ganar y apenas rescató un empate en un partido de alto nivel.
Sin embargo, y pese a la gran campaña, Central Córdoba quedó eliminado por diferencia de gol, en una de esas situaciones que solo el fútbol puede explicar.
Más allá del resultado final, aquella participación dejó una huella imborrable. No solo en el hincha ferroviario, sino en todo el país. Porque ese debut marcó el inicio de una historia que puso a Santiago del Estero en el mapa del fútbol continental. Un año después, el recuerdo sigue intacto. Y aquella noche ya forma parte de la memoria grande del fútbol argentino.
