Ricardo Ranger, un productor citrícola de la provincia de Misiones graficó la dura realidad que atraviesa el sector, debido a las medidas adoptadas por el Gobierno Nacional. “No tengo vergüenza en decirlo, exportaba limones y ahora vendo en bolsitas”, era la frase que mejor relata la crisis.
Sin mercado y con precios por el piso, advirtió que la situación no tiene salida a corto plazo. Entre fábricas saturadas, consumo en caída y exportaciones que ya no cierran, el productor pasó de vender al mundo a comercializar en ferias y pueblos.
“Andamos vendiendo fruta a los pueblos del norte hasta Iguazú, con mi señora, repartiendo en bolsitas. No me da vergüenza decirlo En bolsita andamos repartiendo siendo que producíamos millones de kilos porque el Estado nos pone todos los jugadores en contra”, sostuvo el hombre.
Ranger, que solía exportar a Rusia comentó que los demás países anularon la posibilidad de comprar en Argentina ante los elevados costos. “Yo llamo al exportador y me dice: ‘mirá Ranger, imposible trabajar’. En Chile, un conteiner está 250 dólares, acá en Buenos Aires, el puerto, 1300 dólares”, señaló para evidenciar la diferencia.
A los problemas se suman costos logísticos altísimos, importaciones y falta de mano de obra formal. En ese contexto, el reclamo al Estado es directo: reglas más justas y apoyo real. Porque, según resumió: “nos están fundiendo trabajando”.
