La Casa Rosada mantiene en duda el viaje del presidente Javier Milei a Israel y sigue de cerca la evolución del conflicto en Medio Oriente antes de avanzar con una confirmación oficial. En Balcarce 50 sostienen que la visita prevista para el 20 de abril “no está confirmada” y reconocen que, ante la escalada de tensiones entre Estados Unidos, Israel e Irán, no existen por el momento garantías de seguridad suficientes.
En el Ejecutivo aseguran que la intención del mandatario es sostener su compromiso con Israel y concretar la visita si las condiciones lo permiten. Sin embargo, admiten que la decisión final estará sujeta al análisis de riesgo y a las garantías que puedan brindar las autoridades israelíes.
Mientras tanto, la situación internacional continúa siendo inestable. Este Martes, Irán y Estados Unidos extendieron la tregua por dos semanas y regularizaron el paso por el estrecho de Ormuz. Aun así, no se alcanzó un acuerdo definitivo, aunque se desactivó el ultimátum que había sido planteado por Donald Trump.
Desde el Gobierno remarcan que la relación con Israel y Estados Unidos sigue siendo prioritaria, aunque reconocen que el conflicto modificó el escenario con el que se venía trabajando desde marzo. Por ese motivo, en el oficialismo evitan confirmar el viaje y optan por esperar la evolución de los acontecimientos.
En este contexto, también permanece en suspenso el traslado de la embajada argentina en Israel de Tel Aviv a Jerusalén. Desde Nación señalan que esa decisión no está prevista en el corto plazo, pese a que Milei anunció en la Knéset el 11 de junio de 2025 que la mudanza a Jerusalén Occidental se concretaría en 2026. “Tenemos complicaciones políticas, diplomáticas y jurídicas para mover la embajada”, expresan en el entorno oficial.
En paralelo, la Casa Rosada mantiene el respaldo a la ofensiva de Washington y Tel Aviv y sostiene el nivel de alerta de seguridad elevado en el país. La medida fue dispuesta el 28 de febrero de 2026, cuando el Presidente ordenó elevar el nivel a “alto” en todo el territorio nacional, con especial refuerzo en objetivos sensibles, infraestructura crítica y la comunidad judía.
Ese alineamiento también derivó en decisiones diplomáticas concretas contra Irán. El 2 de abril, la Cancillería declaró persona non grata al encargado de negocios iraní Mohsen Soltani Tehrani y le ordenó abandonar el país. En Balcarce 50 admiten que existía una planificación para avanzar hacia una ruptura de relaciones con Irán, en línea con la previa declaración de la Guardia Revolucionaria iraní como organización terrorista.
De todos modos, en el Gobierno descartan una participación directa en el conflicto. Fuentes oficiales aseguran que no hubo pedidos para que Argentina colabore militarmente y remarcan que el país no cuenta con capacidad operativa para aportar unidades navales en el estrecho de Ormuz. “El apoyo es político y hasta donde podamos”, sostienen.
En el plano internacional, el ministro de Defensa, Carlos Presti, viajó a fines de marzo a Washington, donde mantuvo una reunión en el Pentágono con el subsecretario adjunto interino de Defensa para el Hemisferio Occidental, Joseph M. Humire. Allí, el Ejecutivo avanzó en la profundización del vínculo militar, en el marco de un acuerdo de seguridad regional impulsado por la Casa Blanca.
