La emblemática marca de zapatillas de los 90 cesará su producción en San Isidro antes de fin de mes. Tras una caída drástica en su plantilla y pérdidas millonarias, la firma se reconvierte en importadora de productos terminados de Asia. El sector textil y de calzado ya registra una caída del 22% en el inicio de 2026.
La crisis industrial en Argentina suma un nuevo capítulo con el anuncio del cierre de la planta de John Foos en Beccar, San Isidro. La empresa, que llegó a ser un referente absoluto de la moda adolescente y a fabricar un millón de pares anuales, comunicó que antes de finalizar abril dejará de producir localmente para comenzar a importar sus productos terminados desde Tailandia y Vietnam.
El ajuste ha sido feroz: de los 400 trabajadores que integraban la plantilla en 2023, solo quedaban 50 empleados que ahora serán desvinculados. La firma justificó la medida como parte de una “reestructuración interna” necesaria ante la caída del consumo y un balance de 2025 que arrojó pérdidas por más de $5.500 millones.
De fábrica nacional a base administrativa
La marca, fundada por Miguel Ángel Fosati y actualmente dirigida por su hija María José, operará bajo la razón social Flingday S.A., manteniendo en el país únicamente una estructura administrativa mínima para sostener la comercialización.
Indemnizaciones en duda: La firma ofreció acuerdos que oscilan entre el 60% y el 70% del total de la indemnización, advirtiendo sobre un posible concurso preventivo si no se logran acuerdos rápidos con el personal restante.
Competencia desigual: John Foos destacó que la apertura de importaciones y los menores costos de producción en el exterior hicieron inviable sostener la fabricación local, que en su apogeo competía exitosamente en precio con marcas globales.

Un fenómeno que golpea a toda la industria
John Foos no es la única víctima de este cambio de modelo económico. El proceso de sustitución de producción local por importación de productos terminados se ha acelerado en los últimos meses, afectando a empresas de diversos rubros, se suma a casos como Dass (Nike/Adidas) y firmas que denuncian una “competencia diabólica”. Rigolleau (Berazategui) redujo su producción de vajilla para traerla de China, mientras que Lumilagro comenzó a importar termos de India y Vietnam y Georgalos ya produce su popular Flynn Paff en China, y Baterías Moura cerró líneas de producción en Pilar para importar desde Brasil.
El desplome del sector
Según datos oficiales del primer bimestre de 2026, la industria argentina enfrenta una de sus peores rachas con caídas consecutivas. El rubro de textiles, prendas de vestir y calzado es uno de los más golpeados, con un desplome interanual acumulado que supera el 22%.
Esta “reconversión” de fábricas en centros de distribución de productos importados refleja una transformación profunda del mapa productivo nacional, donde la apertura comercial y el encarecimiento de los costos locales han vuelto insostenible la manufactura “Hecha en Argentina” para muchas marcas históricas.
