Perú ante una elección histórica: entre la fragmentación récord y el fantasma de la inestabilidad
Perú vota este domingo 12 de abril entre 35 candidatos presidenciales. Tras la salida de José Jerí, el país busca estabilidad en medio de una crisis institucional que dejó siete presidentes en diez años. La elección marca el regreso del Senado y una fuerte apatía ciudadana.

Mañana, domingo 12 de abril de 2026, más de 25 millones de peruanos acudirán a las urnas en un escenario inédito: 35 candidatos presidenciales compiten por liderar un país que ha tenido siete presidentes en la última década. La desconfianza social y el regreso a la bicameralidad marcan una jornada donde la gran incógnita es la gobernabilidad.

Perú llega a estas elecciones generales de 2026 exhausto. Tras la reciente destitución de José Jerí en febrero pasado por el escándalo “Chifagate” y el interinato de José María Balcázar, la ciudadanía enfrenta un proceso electoral con una oferta tan amplia como dispersa. Con 35 fórmulas presidenciales y 37 partidos en carrera, analistas coinciden en que es matemáticamente imposible que algún candidato alcance el 50% de los votos, lo que hace inevitable una segunda vuelta.

Un sistema político pulverizado

La lista de postulantes incluye desde figuras recurrentes como Keiko Fujimori (Fuerza Popular), George Forsyth (Somos Perú) y Rafael López Aliaga (Renovación Popular), hasta una treintena de nombres que reflejan la crisis de representatividad. Esta fragmentación anticipa un Congreso sumamente dividido, lo que podría profundizar la debilidad del Ejecutivo frente a un Legislativo que ha derribado a tres mandatarios (Castillo, Boluarte y Jerí) solo desde 2021.

El regreso al Senado

Uno de los cambios estructurales más importantes de esta elección es el retorno al sistema bicameral. Tras tres décadas de unicameralidad, los peruanos volverán a elegir senadores.

  • Función del Senado: Actuará como cámara revisora de leyes y tendrá peso en procesos de control político, incluyendo la vacancia presidencial.

  • El debate: Aunque la reforma busca mejorar la calidad legislativa, existe un fuerte rechazo social, ya que la ciudadanía había votado en contra de este cambio en un referéndum anterior. Muchos votantes expresan confusión sobre cómo marcar la boleta para esta nueva instancia.

El clima en las calles de Lima y del interior del país, según reportes de medios como Perfil y Newsweek Argentina, es de apatía. El voto en Perú es obligatorio y las multas por no asistir son elevadas, además de generar trabas administrativas para trámites bancarios o de salud. “La gente vota porque tiene que pagar la multa. No es que estén motivados, muchos van porque no tienen otra opción”, relatan testigos de la jornada previa.

Los desafíos del próximo presidente

Quien asuma el mando el próximo 28 de julio se encontrará con un país que exige soluciones urgentes en tres ejes:

  1. Seguridad: El principal reclamo ante el aumento de la criminalidad.

  2. Corrupción: El desgaste por los constantes escándalos (como el Chifagate) ha quebrado la confianza en las instituciones.

  3. Gobernabilidad: El uso frecuente de la “incapacidad moral permanente” por parte del Congreso mantiene a cualquier presidente bajo una amenaza de destitución constante.

Perú busca mañana algo más que un nombre: busca un periodo de paz política que le permita completar un mandato de cinco años, algo que ningún presidente ha logrado en la última década.

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