Amanece la jornada dominical en Islamabad, donde el entramado diplomático no descansa. En estos momentos, las delegaciones de ambas naciones sostienen la tercera ronda de conversaciones técnicas, contando con el rol estratégico de Pakistán como mediador principal.
Según reportes de la televisión estatal de Irán, los expertos de cada bando procedieron al intercambio de borradores y textos legales, con el objetivo de consolidar un marco normativo que trascienda el actual alto el fuego y siente las bases de un acuerdo de estabilidad a largo plazo.
En el ámbito logístico regional, el Ministerio de Transporte de Qatar oficializó la reactivación total de la actividad marítima para todo tipo de embarcaciones. Esta disposición entrará en vigor este domingo 12 de abril de 2026, estableciendo una ventana operativa inicial entre las 06:00 y las 18:00 horas.
De acuerdo con las directrices de la autoridad qatarí, las naves con licencia de pesca quedan exceptuadas de esta restricción horaria, pudiendo navegar durante las 24 horas del día. La entidad ministerial ha subrayado que la seguridad es la prioridad absoluta, instando a los patrones y capitanes a realizar auditorías internas de sus equipos de protección y salvamento antes de iniciar cualquier travesía.
Sin embargo, este aperturismo contrasta con la creciente volatilidad en el Estrecho de Ormuz. El régimen de Teherán emitió advertencias sobre posibles respuestas “severas” ante el tránsito de buques militares extranjeros por esta vía.
Tras la confirmación por parte de Washington sobre el despliegue de dos portaaviones en la zona, la Guardia Revolucionaria de Irán —brazo paramilitar de élite— reclamó su “plena autoridad” para supervisar el tráfico en el estrecho de forma “inteligente”.
Esta postura se recrudece tras el inicio de una operación de desminado liderada por las fuerzas estadounidenses, lo que convierte a este corredor energético vital en el epicentro de la preocupación internacional por el flujo global de hidrocarburos.
Finalmente, la retórica política desde el Salón Oval mantiene una línea de firmeza y desapego hacia los resultados inmediatos de la mesa de diálogo. El Presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, declaró que no le inquieta el desenlace de las conversaciones en territorio paquistaní.
