La música argentina y latinoamericana está de luto. Este lunes se confirmó el fallecimiento de Felipe Daniel Staiti, guitarrista virtuoso, fundador y corazón de los Enanitos Verdes, en el Hospital Italiano de Mendoza. A los 64 años, el músico no logró superar una recaída en su salud tras haber liderado la banda en sus últimos compromisos internacionales.
Staiti fue, junto a Marciano Cantero y Daniel Piccolo, el arquitecto de un sonido que trascendió fronteras y se convirtió en la banda de sonido de varias generaciones. Tras la dolorosa partida de Marciano en 2022, Felipe no permitió que el legado muriera: asumió el rol de cantante y líder, manteniendo viva la llama de clásicos como “Lamento Boliviano”, “La muralla verde” y “Eterna soledad”.

Un final inesperado tras el éxito en México
La noticia causa un impacto profundo debido a que la banda venía de una exitosa gira durante todo el mes de marzo por México, donde fueron ovacionados en escenarios masivos como el prestigioso festival Vive Latino. Felipe se mostraba activo y comprometido con la continuidad del grupo, aunque su salud ya le había dado señales de alerta el año pasado.
Como antecedente, se sabía que el guitarrista padecía de celiaquía. En 2024, había atravesado una internación de un mes debido a un cuadro severo de deshidratación y una infección bacteriana que lo obligó a suspender giras. Según trascendió, su ingreso al Hospital Italiano de Mendoza tenía como objetivo estabilizarlo para un traslado a Buenos Aires, pero lamentablemente su cuadro se agravó antes de obtener el alta.
El adiós al “Guitar Hero” mendocino
Felipe Staiti no solo era un guitarrista técnico; era un músico con una sensibilidad única que posicionó al rock mendocino en lo más alto del continente. Su estilo, influenciado por el blues y el rock melódico, le valió el reconocimiento de sus pares y el amor de un público que lo vio reinventarse tras la pérdida de su eterno compañero de ruta, Marciano Cantero.
Con su partida, se cierra definitivamente la etapa de los fundadores originales de una de las bandas más vendedoras y queridas del rock en español. Hoy, las guitarras del continente suenan un poco más tristes, pero su legado queda inmortalizado en los acordes que seguirán sonando en cada rincón de América.
