El brutal accidente ocurrido este domingo en la Ruta Nacional 34, a la altura de Cañada Rosquín, dejó una escena imposible de olvidar para quienes participaron del rescate. Entre ellos, una bombera con más de dos décadas de experiencia que no pudo contener la angustia al asistir al único sobreviviente: un nene de 7 años que no sabía que había perdido a toda su familia.
El niño había sido sacado de la camioneta y estaba recostado sobre el pasto, con un brazo fracturado. Desorientado, intentaba entender qué había pasado. Fue entonces cuando la suboficial mayor Silvina Unrein, jefa de los Bomberos Voluntarios de la localidad, se acercó para contenerlo.
—¿Te acordás de lo que pasó?
—No me acuerdo…
—¿Cómo te llamás?
—Tengo 7 años… iba a jugar al fútbol.
Minutos después, la pregunta que marcó a todos los presentes: “¿Por qué no vienen mi papá y mi mamá a ayudarme? ¿Y mis hermanitos?”
El siniestro ocurrió cerca de las 9.45, cuando la familia viajaba desde Carlos Pellegrini hacia un torneo de fútbol infantil. La camioneta en la que se trasladaban chocó de frente con un camión en el kilómetro 133. El impacto fue devastador.
El conductor, su pareja y dos de sus hijos —de 4 y 2 años— murieron en el acto. El nene de 7 años fue el único sobreviviente, ya que viajaba en el sector del vehículo que sufrió menos daños.
Tras una primera atención médica, fue derivado a un hospital de la ciudad de Santa Fe, donde permanece fuera de peligro y con una fractura en uno de sus brazos.
