Según el último informe de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados (Ciccra), el consumo de carne vacuna sufrió un fuerte retroceso durante el primer trimestre del año. De acuerdo a los últimos registros, comer un asado es un anhelo que se aleja cada vez más de la mesa de los argentinos.
Entre enero y marzo, el consumo total fue de 512,8 mil toneladas, lo que representa una caída del 10% respecto al mismo periodo del año anterior. La cifra más impactante del informe se refleja en el consumo por habitante.
El promedio de los últimos doce meses se situó en 47,3 kilos anuales por persona, el registro más bajo en más de 20 años. Para ponerlo en perspectiva, hace apenas dos décadas, un argentino promedio consumía más de 60 kilos de carne vacuna al año.
La caída no es casualidad, sino que responde a una “tormenta perfecta” de factores económicos y productivos. En marzo, el rubro de carnes y derivados subió un 6,9%, duplicando la inflación general del mes (3,4%).
Mientras que el índice general de precios aumentó un 32,6% en el último año, la carne trepó un 55,1%.
Los cortes populares fueron los que más subieron, como la carne picada común (+20,4%) y la carnaza (+17,7%), mientras que el asado mostró un incremento más moderado del 5,5%.
Producción golpeada por el clima y la economía
La oferta de carne también se contrajo, con una producción trimestral de 700.185 toneladas, un 5,1% menos que en 2025. La industria explica que, aunque los animales enviados a faena pesaron un poco más (promedio de 236 kilos), esto no bastó para compensar la menor cantidad de cabezas disponibles.
Detrás de esta escasez se encuentran las secuelas de un ciclo climático extremo: la severa sequía entre 2022 y 2024, seguida de inundaciones en 2025, obligó a los productores a liquidar animales anticipadamente y redujo drásticamente el stock de madres.
Mientras los mostradores locales se vacían, los frigoríficos miran con entusiasmo hacia el exterior. En el primer trimestre, las exportaciones crecieron un 11,4%, impulsadas por una recuperación de los precios internacionales.
En el primer bimestre se generaron 618,67 millones de dólares, un 37,5% más que el año pasado. La tonelada de carne argentina pasó a valer 7.405 dólares (un alza anual del 30,1%).
China sigue liderando las compras con el 53% del volumen total, pero Estados Unidos sorprendió con un crecimiento del 72,1% en sus envíos, seguido por fuertes subas en Israel y Alemania.
Esta dinámica genera una presión adicional sobre el mercado interno, pues con un mundo dispuesto a pagar precios más altos en dólares, la oferta para el consumo doméstico se vuelve cada vez más limitada y costosa.
