A pocas horas del esperado Superclásico entre River y Boca, el estadio Monumental presenta un panorama lejos del ideal. Según se pudo observar en un sobrevuelo reciente, el campo de juego muestra importantes sectores con arena y signos evidentes de deterioro, mientras continúan los trabajos intensivos para intentar mejorar su estado antes del inicio del partido.
Si bien se percibe una leve mejoría respecto al último encuentro del equipo dirigido por Chacho Coudet frente a Carabobo por la Copa Sudamericana, la superficie sigue sin estar a la altura de un evento de semejante magnitud. Las imágenes reflejan un terreno irregular, con zonas visiblemente afectadas y parches de arena utilizados de urgencia para emparejar el césped.
El desgaste se hace particularmente evidente en el sector cercano a la tribuna Centenario, aunque la zona próxima a la cabecera Sívori muestra mejores condiciones. Aun así, persisten líneas transversales con el pasto muy castigado o directamente inexistente, lo que genera preocupación en la previa del duelo.
Durante la mañana de este domingo, los operarios continuaban trabajando contra reloj en el mantenimiento del campo, buscando presentar una superficie lo más acorde posible. Sin embargo, los efectos de los recientes recitales —entre ellos los tres shows de AC/DC a fines de marzo— complicaron el proceso de resembrado que se había adelantado durante la última fecha FIFA.
El deterioro ya se había hecho evidente a principios de mes, en el triunfo de River ante Belgrano, y aunque se esperaba una mejora progresiva, la evolución no fue suficiente. El partido frente a Carabobo, disputado días atrás, ya había dejado señales claras de que el césped no estaba en condiciones óptimas.
En la previa del clásico, tanto Gonzalo Montiel como Leandro Paredes se refirieron a la situación durante la conferencia organizada por la Liga Profesional. “No está en buenas condiciones pero no nos favorece a ninguno de los dos”, señaló el lateral de River. Por su parte, el mediocampista de Boca relativizó el impacto: “Somos dos equipos que intentan jugar al fútbol y condiciona un poco el estado, pero no le damos tanta importancia”.
Con este escenario, el Superclásico se jugará en un campo que dista de su mejor versión, sumando un condimento extra a uno de los partidos más importantes del fútbol argentino.
