La investigación por la muerte de Ángel López, el niño que falleció tras una brutal golpiza en su entorno familiar, atraviesa una etapa de definiciones. El fiscal Cristian Olazábal confirmó que el análisis de los teléfonos celulares de los implicados y la incorporación de nuevos testimonios podrían dar un vuelco total a la hipótesis inicial sobre las responsabilidades penales.
Hasta el momento, la fiscalía sostenía que el padrastro era el autor material de la agresión, mientras que la madre, Mariela Altamirano, enfrentaba cargos por omisión. Sin embargo, los últimos avances sugieren que el rol de la mujer podría haber sido mucho más activo.
El punto de inflexión en la causa radica en la evidencia digital. El fiscal Olazábal advirtió que “puede haber variaciones” en la acusación tras el inicio de la extracción de datos de los dispositivos móviles. Los celulares podrían revelar mensajes, fotos o llamadas que reconstruyan las horas previas al fallecimiento y expongan contradicciones en los relatos de los acusados. El funcionario no descartó un giro en la estrategia: “No sería sorpresivo un cambio de roles”, sostuvo, planteando la posibilidad de que la madre haya tenido una participación directa en los hechos.
Nuevos testimonios y antecedentes de violencia
La causa sumó declaraciones que complican la situación de Altamirano. Varios testigos mencionaron antecedentes de conductas violentas de la mujer hacia otro de sus hijos. Si bien estos episodios no vinculan directamente a la madre con la muerte de Ángel de forma presencial, aportan un patrón de conducta que la justicia ahora considera relevante.
El contexto de la muerte de Ángel es de una violencia extrema. La autopsia fue determinante para establecer la causa del deceso, el cuerpo del niño presentaba más de 20 marcas compatibles con agresiones físicas reiteradas. Al no haber testigos directos, la investigación se apoya en pericias médicas y reconstrucciones indirectas.
Movilización en el Obelisco
Mientras la justicia avanza en Comodoro Rivadavia, el caso ha cobrado trascendencia nacional. El padre del niño, Luis López, viajó a Buenos Aires junto a su pareja, Lorena Andrade, para participar de una movilización en el Obelisco. El pedido de justicia busca evitar que la causa se estanque y asegurar que todos los responsables enfrenten las penas correspondientes por la gravedad del crimen.
La causa entra ahora en una fase decisiva donde el resultado de las pericias tecnológicas será la llave para esclarecer la verdad detrás de una tragedia que conmociona a la región.
