La CTA de los Trabajadores cerró un ciclo histórico este fin de semana durante su plenario nacional realizado en el Hotel ATE-UNL de la ciudad de Santa Fe. Ante dirigentes de todo el país, Hugo Yasky confirmó que dará un paso al costado de la secretaría general, cargo que ocupa de manera ininterrumpida desde 2006.
Yasky justificó su salida bajo la premisa de la necesidad de una renovación con perspectiva a largo plazo. “Necesitamos un candidato capaz de transitar el próximo período de 10 años, con la fuerza suficiente y las capacidades intactas para defender el campo nacional y popular”, afirmó.
En ese contexto, el nombre de Roberto Baradel, actual titular del sindicato SUTEBA y referente de la CTA en la provincia de Buenos Aires, surgió como el sucesor natural con mayor proyección y consenso interno.
Pero el encuentro no solo estuvo marcado por la interna gremial, sino por un análisis del escenario político nacional. Yasky denunció un intento del gobierno de Javier Milei por “desterrar cualquier signo de presencia popular” del ordenamiento legislativo y advirtió sobre la fragilidad institucional del movimiento obrero frente al modelo libertario.
Tampoco ahorró críticas hacia la Confederación General del Trabajo (CGT), a cuya conducción acusó de tener una “debilidad congénita” por actuar, según sus palabras, como empleados de grandes gremios que digitan los movimientos “en las sombras”. Para Yasky, el desafío de la CTA en esta nueva etapa es articular un discurso que trascienda al trabajador registrado e incluya a los sectores informales, independientes y excluidos.
Respecto al futuro del país, el titular de la central obrera manifestó su preocupación por la falta de una alternativa organizada. “Este gobierno empieza a dar señales de que su ciclo se termina, pero no hay claridad ni organización que permita asegurar que el fin del gobierno de Milei signifique un nuevo ciclo del campo nacional y popular”, advirtió.
El plenario, que contó con la presencia de los secretarios adjuntos Edgardo Llano y Daniel Catalano, concluyó con un documento federal que insta a fortalecer el protagonismo político de los trabajadores. La estrategia definida busca ensanchar el movimiento obrero y movilizar la mayor cantidad de gremios posibles para resistir las reformas actuales y proponer un modelo basado en la equidad y la distribución de la riqueza.
