La historia de Wendy Duffy, una mujer de 56 años, generó conmoción y debate luego de que se conociera su decisión de poner fin a su vida de manera asistida, tras años marcados por una pérdida que no logró superar.
Según había relatado en una entrevista, la muerte de su hijo Marcus, ocurrida cuatro años atrás en un accidente doméstico, fue un punto de quiebre definitivo. Desde entonces, aseguró que su vida perdió sentido, pese a no presentar problemas de salud física ni —según su propio testimonio— cuadros depresivos.
Durante más de un año planificó cada detalle de su despedida. Eligió objetos personales vinculados a su hijo, como una prenda que aún conservaba su aroma, y definió incluso la música que sonaría en sus últimos momentos.
El procedimiento al que se sometió la mujer británica se llevó a cabo en una clínica especializada en eutanasia en Suiza, donde este tipo de prácticas es legal bajo estrictas condiciones. Desde la institución indicaron que la mujer atravesó evaluaciones médicas y psicológicas, y que no existieron dudas respecto a su capacidad de decisión ni a la firmeza de su voluntad.
El director del centro explicó que se trató de un caso en el que la persona actuó con plena conciencia y autonomía. En ese sentido, remarcó que el proceso se desarrolló conforme a los protocolos establecidos.
La muerte de su hijo —un joven de 23 años que falleció tras un episodio de asfixia mientras comía— había dejado una marca profunda en su vida. Frente a ese dolor, Duffy expresó que no encontraba una forma de continuar.
En sus declaraciones, también explicó por qué optó por una muerte asistida: buscaba evitar que terceros se vieran expuestos a una situación traumática. “Es mi vida, mi decisión”, sostuvo en su momento, al tiempo que pidió a su entorno que respetara su determinación.
El caso volvió a poner en discusión un tema sensible: los límites éticos y legales de la eutanasia, especialmente en personas que no padecen enfermedades terminales, pero atraviesan situaciones de sufrimiento emocional profundo.
Si necesitás ayuda en Argentina:
- Ministerio de Salud de la Nación – Dirección de Salud Mental: (011) 4379-9162
- Centro de Asistencia al Suicida: línea gratuita 135 (desde CABA) o 0800-345-1435
- Asociación Argentina de Salud Mental: (011) 2000-6824
Hablar con alguien puede ser un primer paso importante.
