El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) se convirtió en el nuevo blanco de la “motosierra” oficial. A través de una serie de publicaciones, el ministro Federico Sturzenegger expuso un diagnóstico demoledor: un organismo que, según sus palabras, se detuvo en la década del 80, priorizando el empleo público por sobre la precisión climática.
El diagnóstico: entre el papel y el sistema DOS
La crítica del Ministro de Desregulación y Transformación del Estado se centró en la precariedad de los procesos actuales, describiendo una cadena de trabajo que calificó de “increíble” por su anacronismo. Según el funcionario, el organismo todavía depende de operadores que anotan mediciones en planillas de papel para luego cargarlas en un sistema operativo DOS, una tecnología de los años 80 totalmente superada. Esta obsolescencia técnica convive con una marcada desproporción profesional, ya que de una dotación total de 1.000 empleados, el ministro asegura que apenas 20 son meteorólogos capacitados. Al respecto, Sturzenegger fue tajante al señalar que el salario de siete operarios por estación bastaría para financiar el mejor equipamiento mundial, capaz de transmitir datos en tiempo real sin intervención humana.

En respuesta a este diagnóstico, la propuesta del Gobierno busca imponer una “racionalidad” drástica mediante una reforma que se apoya en la automatización total y la seguridad nacional. El plan contempla reducir la plantilla a solo 150 agentes enfocados exclusivamente en el análisis técnico, eliminando las tareas de recolección manual que hoy justifican el grueso de la nómina. Para ello, se planea sustituir las 100 estaciones actuales —algunas con medio siglo de antigüedad— por sensores digitales automáticos que permitan modernizar la infraestructura. Esta transformación no solo apunta a la eficiencia fiscal, sino que pretende fortalecer la capacidad del Estado para prevenir tragedias climáticas como las de La Plata o Bahía Blanca, donde los sistemas de alerta obsoletos resultaron insuficientes para proteger a la población.
Impacto fiscal y alerta temprana
Para el Ejecutivo, mantener el esquema actual no es solo una ineficiencia administrativa, sino un riesgo para la población. Sturzenegger sostiene que el ahorro en la masa salarial de los “recolectores manuales” financiaría de sobra la compra de tecnología satelital y de Big Data, alineando al país con los estándares globales de monitoreo climático.
La medida ya genera debate en el sector científico y gremial, mientras el Gobierno ratifica que no habrá marcha atrás en la transformación de los organismos del área de Defensa.
