Autonomía con conflicto: la historia detrás del 27 de abril que rompe con el relato tradicional
Imagen creada con IA
En el piso de La Mañana de Info, el historiador René Galván planteó que la autonomía santiagueña no fue una gesta lineal, sino un proceso conflictivo. Señaló que la dependencia de Tucumán no tenía bases sólidas, destacó el rol polémico de Borges y recordó que el primer intento autonomista fracasó. El 27 de abril de 1820 fue el resultado de años de tensiones políticas.

En el marco del Día de la Autonomía Provincial y cuando La Mañana de Info celebra sus 100 programas, el historiador René Galván pasó por el estudio y dejó una mirada que se corre del relato clásico: la autonomía de Santiago del Estero no fue una gesta lineal ni heroica, sino el resultado de un proceso atravesado por tensiones políticas, decisiones externas y fracasos.

Uno de los ejes más fuertes que planteó tiene que ver con el origen mismo de la dependencia. Según explicó, en 1814 Santiago del Estero pasó a depender de Tucumán por decisión del Director Supremo Gervasio Antonio de Posadas, en un contexto de reorganización territorial tras la Revolución de Mayo. Sin embargo, remarcó que esa subordinación “no tenía fundamentos históricos, democráticos ni económicos”, sino que respondió a un criterio militar vinculado al peso de Tucumán luego de la Batalla de Tucumán.

En ese escenario aparece la figura de Juan Francisco Borges, a quien Galván describió lejos del molde de prócer idealizado. “Fue una figura conflictiva, decidida, que no se callaba y enfrentaba al poder”, señaló. Borges no solo financió tropas para las luchas independentistas, sino que en 1815 encabezó un levantamiento en Santiago del Estero: tomó prisionero al teniente de gobernador y se proclamó autoridad provisoria.

Ese primer intento autonomista terminó en derrota. Las fuerzas tucumanas avanzaron sobre la ciudad, Borges fue herido en la actual Plaza Libertad y posteriormente encarcelado. “La autonomía no empieza con un triunfo, empieza con un fracaso”, sintetizó el historiador, marcando un punto clave para entender el proceso.

Otro aspecto que desmonta ideas instaladas es el propio concepto de autonomía. “En esa época no se hablaba de autonomía, se hablaba de independencia o soberanía”, explicó Galván. El término, tal como se lo utiliza hoy, es posterior y responde a lecturas historiográficas más recientes.

Además, el contexto nacional jugó un rol determinante. Tras la declaración de la independencia en el Congreso de Tucumán, las prioridades cambiaron: la dirigencia apostó a sostener la unidad de las Provincias Unidas por sobre los reclamos locales. “La autonomía santiagueña tuvo que esperar, porque primero estaba la construcción del país”, indicó.

Desde esta perspectiva, el 27 de abril de 1820 no aparece como un hecho aislado, sino como el desenlace de años de disputas, intentos fallidos y tensiones políticas. Una historia menos épica y más compleja, que invita a revisar cómo se construyen los relatos sobre el pasado provincial.

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