La ilusión crece en el mundo Boca y tiene nombre propio, Paulo Dybala. En medio de la incertidumbre sobre su futuro en la AS Roma, una revelación familiar volvió a encender la esperanza xeneize y puso en escena un deseo tan íntimo como potente.
Fue Catherine Fulop, madre de Oriana Sabatini y suegra del delantero, quien dejó al descubierto el sueño que acompaña a la “Joya” desde hace años. “Tiene un sueño que cumplirle al padre, que es jugar en Boca. Sobre todo por su papá, que se lo inculcó”, expresó, en declaraciones que rápidamente resonaron en el fútbol argentino.
Si bien Fulop fue clara al remarcar que la prioridad actual del cordobés sigue siendo el club italiano —donde se siente cómodo y valorado—, la mención de esa “deuda pendiente” abrió una puerta que muchos hinchas esperaban. Más aún teniendo en cuenta que el vínculo contractual de Dybala con la Roma vence el 30 de junio, lo que alimenta las especulaciones sobre su próximo destino.
El contexto familiar también suma elementos a la ecuación. Tras el nacimiento de su hija Gia, el deseo de regresar a la Argentina comenzó a tomar más fuerza dentro del entorno íntimo. “Yo feliz de que vengan a Buenos Aires”, comentó Fulop, aunque con humor dejó en claro que no todo sería sencillo en la interna familiar, al mencionar el fanatismo riverplatense de Osvaldo Sabatini.
En paralelo, la influencia de Leandro Paredes aparece como otro factor clave. El capitán de Boca Juniors no oculta su deseo de compartir plantel con Dybala y trabaja tanto en público como en privado para convencerlo. El propio delantero lo reconoció: “Ellos insisten mucho con la vuelta. No solo en público, en privado también”. Y dejó una frase que mantiene viva la ilusión: “Me llegan los rumores sobre un pase a Boca. Hoy defiendo los colores de Roma, pero en el futuro nunca se sabe”.
Más allá de las versiones y los guiños, Dybala mantiene el foco en un objetivo inmediato: ganarse un lugar en la Selección Argentina y llegar en plenitud al próximo Mundial. “Mi objetivo es poder estar en la selección, poder jugar el Mundial. Pero primero tengo que estar bien en mi club, jugar, demostrar que estoy al nivel”, explicó, consciente de que las lesiones recientes le quitaron continuidad.
Entre el deseo familiar, las señales del propio jugador y un contrato que se acerca a su final, el nombre de Dybala vuelve a instalarse con fuerza en Boca. Por ahora es una ilusión, pero cada vez con más argumentos para dejar de ser solo un sueño.
