El mapa del dinero del ATN: cuáles son las provincias consentidas por Milei y dónde queda Santiago del Estero

En la Argentina de Javier Milei, el federalismo no es esencial a los intereses gubernamentales. Pese a los constantes reclamos de los gobernadores, los fondos discrecionales del Estado nacional siguen una lógica de alineación política que, mes a mes, va dejando un rastro contable que evidencia las asimetrías dependiendo el nombre de la provincia.

El pasado miércoles 29 de abril de 2026, según el seguimiento que hace Raíz Federal, el Gobierno nacional distribuyó $44.000 millones en concepto de Aportes del Tesoro Nacional —los llamados ATN— entre ocho provincias: Catamarca, Chaco, Entre Ríos, Mendoza, Misiones, Neuquén, Salta y San Juan. Las “consentidas”, entre las que no figura Santiago del Estero.

El club de las “consentidas” de Milei

Los ATN son, por definición, el instrumento más discrecional del sistema de transferencias intergubernamentales. No responden a fórmulas de coparticipación ni a derechos adquiridos: el Ejecutivo nacional decide, con amplio margen de maniobra, quién los recibe, cuándo y por cuánto.

El patrón que emerge de los datos de Raíz Federal es claro y evidente. Las mismas ocho provincias que recibieron fondos el 29 de abril concentran el 75% de todo lo transferido por ATN en lo que va de 2026 y casi dos tercios del total acumulado desde que Milei asumió la presidencia. No es una coincidencia de calendario: es una política.

Misiones encabeza el ranking de la gestión con $47.000 millones recibidos. Le siguen Entre Ríos con $35.800 millones y Salta con $36.000 millones. En el otro extremo, provincias como Santiago del Estero brillan por su ausencia en esa geografía del favor fiscal.

La pregunta que sobrevuela el análisis es inevitable: ¿qué tienen en común las provincias beneficiadas? La respuesta no está en los índices de pobreza ni en los indicadores de emergencia presupuestaria. Está, en buena medida, en la arquitectura de negociación política que el oficialismo ha ido tejiendo con determinados gobernadores para sostener su agenda legislativa. Con la reforma electoral a punto de ingresar al Congreso -donde se busca la eliminación de las PASO (Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias), ese tejido cobra una relevancia todavía mayor.

Santiago del Estero, una de las más afectadas

La provincia que gobierna Elías Suárez no aparece entre las consentidas de los ATN, pero sí figura —como todas— en el cuadro de transferencias automáticas de abril. Y lo que muestran esos números no es alentador.

En abril, la Nación transfirió a Santiago del Estero $218.234 millones, una cifra que a primera vista parece abultada pero que esconde una erosión sostenida: en términos reales, representa una caída del 3,2% interanual. En lo que va del año, el acumulado llega a $852.631 millones, con una baja del 6,1% interanual.

Dicho de otro modo: Santiago recibe más pesos, pero esos pesos compran menos. Y si la comparación se extiende hasta 2023, el deterioro es todavía más pronunciado. A nivel nacional, las transferencias automáticas de abril cayeron un 15,1% en términos reales respecto a ese año.

El problema es estructural. Con una inflación que sigue royendo el poder adquisitivo de los fondos provinciales y sin acceso al flujo de ATN que oxigena a otras jurisdicciones, la provincia enfrenta un escenario de asfixia fiscal silenciosa: los números nominales crecen, pero la capacidad real de financiar servicios, obra pública y salarios se achica.

La reforma electoral como telón de fondo

El timing no es menor. El Gobierno nacional prepara el ingreso al Congreso de su reforma electoral, una iniciativa que necesita votos y que, en ese contexto, convierte a cada gobernador en una pieza de negociación. Los ATN, históricamente, han sido uno de los instrumentos predilectos del poder central para aceitar esas conversaciones.

Santiago del Estero, con su tradición política propia y un peronismo que ha sabido mantener distancia de los vaivenes del poder central, no integra ese círculo de alineamiento. Y los números lo reflejan con una claridad que no necesita demasiada interpretación.

Mientras Misiones, Neuquén o Entre Ríos acumulan transferencias discrecionales que superan varias veces lo que reciben en un mes de coparticipación ordinaria, Santiago espera que sus fondos automáticos —cada vez más devaluados— alcancen para sostener una provincia que, como todas, tiene compromisos que no se pueden pausar.

Promesas que se diluyeron

La gestión Milei llegó con promesas de un Estado más eficiente, alejado del clientelismo fiscal que -según su discurso- caracterizó a gobiernos anteriores. Sin embargo, la anatomía de los ATN en 2026 cuenta otra historia: la discrecionalidad no desapareció, simplemente cambió de beneficiarios.

Las provincias que hoy integran el mapa de las “consentidas” no son necesariamente las más pobres ni las que enfrentan mayores emergencias. Son, en muchos casos, las que tienen más para ofrecer en términos de respaldo político.

Fuente de datos: @raiz_federal

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