Sol Prieto: “El ingreso por pluriempleo es apenas un 13% superior al de un solo trabajo”
Este martes en La Mañana de Info, dialogamos con Sol Prieto sobre el fenómeno del pluriempleo en el país, que alcanzó niveles históricos. La feminización de la estadística, la caída de la natalidad y una crisis de ingresos que obliga a los trabajadores a sumar jornadas para cubrir la canasta básica.

El fenómeno del pluriempleo en Argentina se ha consolidado en cifras alarmantes. Tras tocar un techo del 12,4% a finales de 2024, el dato más reciente se ubica en el 12,2%, confirmando que una gran porción de la población activa no logra subsistir con un solo ingreso. En nuestra charla con la especialista Sol Prieto, desglosamos la radiografía de un sector que crece a fuerza de necesidad y pérdida de tiempo vital.

Los datos revelan una realidad marcadamente feminizada y ligada a las tareas de cuidado:

Brecha de género: El 60% de las personas con más de un empleo son mujeres. La tasa de pluriempleo entre ellas es del 15%, frente al 9,1% observado en varones.
Sectores clave: El universo histórico está compuesto por trabajadoras de casas particulares, enfermeras y docentes.
Nuevos perfiles: La crisis empezó a empujar a varones profesionales de clase media y empleados administrativos (especialmente del sector estatal) a sumarse a esta tendencia ante la licuación de sus salarios.

La paradoja de los ingresos: ¿Sirve trabajar el doble?

El informe destaca que el pluriempleo atraviesa toda la pirámide: el 20% de los pluriempleados pertenece al decil de menores ingresos (decil 2), pero otro 20% se ubica en el decil más rico (decil 10). Sin embargo, la diferencia económica es marginal para los más vulnerables.

“El ingreso medio de quien tiene más de un trabajo es apenas un 13% más alto. Para los sectores bajos, el segundo empleo es una estrategia de pura supervivencia que no llega a mover la aguja de su realidad económica”, señaló Prieto.

Como contrapartida, aparece el récord de mora en tarjetas de crédito. Ante la imposibilidad de pagar, las familias eligen “colchones” financieros riesgosos: dejar de pagar expensas o servicios públicos antes que abandonar el consumo de alimentos.

El impacto más profundo del pluriempleo no es financiero, sino social. La falta de tiempo libre afecta directamente la economía del cuidado. Al estar las mujeres más presentes en el pluriempleo, se erosiona la crianza de niños y el acompañamiento de adultos mayores, tareas no pagas que sostienen la vida.

Esta “crisis de ingresos y de cuidados” se traduce en una caída estrepitosa de la natalidad. Prieto comparó la situación local con la de los países escandinavos, donde la estabilidad y políticas como “jardines por manzana” y licencias parentales compartidas son los únicos factores que logran sostener los proyectos de vida familiares.

Finalmente, se analizó la disparidad entre los discursos oficiales y la realidad estadística. Si bien el gobierno anuncia bajas en la pobreza, la especialista advirtió sobre el “subidón” en las encuestas debido a cambios metodológicos.

Actualmente, la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) capta mejor los ingresos de los informales, lo que genera un incremento parcial que no necesariamente refleja una mejora en el bienestar real. Además, persiste el reclamo de organismos internacionales para actualizar la canasta básica, que hoy se calcula con parámetros de consumo del año 2003, ignorando que el acceso a internet o la telefonía móvil son hoy necesidades básicas e ineludibles.

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