La crisis del mercado interno continúa golpeando las finanzas de las provincias argentinas. Durante abril de 2026, las transferencias automáticas registraron su cuarta caída consecutiva, sin que ninguna jurisdicción quedara exenta de la baja. En términos interanuales, la caída real de la Coparticipación Federal alcanzó el 3,7%, un fenómeno impulsado principalmente por la contracción en la recaudación del IVA, el Impuesto a las Ganancias, los Impuestos Internos y otros tributos coparticipados.
Al analizar los componentes del envío de fondos, se observa que los regímenes y leyes especiales lograron crecer un 8,0% interanual. Sin embargo, su incidencia en el resultado agregado es limitada, ya que representan apenas el 5% del total transferido.

Asimetrías y disparidades per cápita
En términos per cápita, el informe elaborado por la Fundación Encuentro —utilizando datos del Ministerio de Economía y una inflación estimada del 2,5% por la Consultora EcoGo— expone fuertes asimetrías entre las provincias. Tierra del Fuego lidera el ranking de transferencias por habitante con $344.911, seguida por otras jurisdicciones menos pobladas. En el otro extremo, la provincia de Buenos Aires se sitúa entre las que reciben los menores recursos per cápita, con apenas $73.375, una cifra que se encuentra muy por debajo del promedio nacional, que se ubica en los $121.688.
En cuanto al comportamiento de las caídas, Tucumán presentó la baja más leve, ya que la merma por Coparticipación estuvo parcialmente compensada por un alza en los recursos provenientes de la Compensación del Consenso Fiscal. En la vereda opuesta, Salta mostró la mayor contracción interanual debido a caídas generalizadas en todos los regímenes.

El escenario acumulado en el inicio del 2026
Al evaluar el desempeño de los primeros cuatro meses del año, el panorama es de contracción generalizada. Todas las provincias acumulan caídas reales interanuales que oscilan entre el -7,1% y el -4,4%, arrojando un promedio nacional del -5,7%. Este desempeño refleja cómo la menor actividad económica y la caída del consumo impactan de forma directa en los ingresos fiscales de los gobiernos provinciales, limitando su margen de maniobra financiera.
