“Ahora vamos a morir los dos”: descarnado relato de una joven que tras se agredida y raptada busca justicia
Una joven de 23 años, víctima de una brutal agresión y posterior rapto en la localidad de El Bobadal en julio de 2024, rechazó un acuerdo de juicio abreviado presentado por la defensa del imputado. La mujer considera inadmisible que no se haya incluido la calificación de privación ilegítima de la libertad agravada en la imputación contra Germán Olivera, alias "Nangui".

En julio de 2024, una joven vivió momentos horrorosos cuando fue víctima de una brutal golpiza y posterior rapto en la localidad de El Bobadal en el departamento Jiménez. Un tipo, al que solo conocía de vista comenzó a acosarla cuando se encontraba en el boliche “El Paraíso” y en cuestión de horas, su vida se volvió un infierno.

Casi dos años después, bajo la asistencia del abogado Dr. Leandro Jiménez, la víctima rechaza un acuerdo por juicio abreviado y solicita que se incluya la calificación de privación ilegítima de la libertad agravada en la imputación contra su victimario, Germán Olivera, alias “Nangui”.

La joven que reside habitualmente en la ciudad Capital, se encontraba de visita en El Bobadal al momento del hecho. La pesadilla comenzó en el local bailable “El Paraíso”. Allí, Olivera, a quien conocía solo de vista, comenzó a acosarla persistentemente pese a sus reiteradas negativas. Las molestias llegaron a tal punto que personal policial debió retirar al sujeto del establecimiento tras la intervención de familiares de la joven.

Cerca de las 04:00 de la mañana, cuando la víctima regresaba a su domicilio, fue abordada nuevamente por el sujeto en la vía pública, a pocos metros de su casa. Sin mediar palabra, el agresor le propinó un fuerte golpe de puño en el ojo, seguido de múltiples golpes en la cara y el cuerpo, provocando que cayera semi desvanecida.

La secuencia del horror escaló cuando Olivera, tras retirarse momentáneamente, regresó y cargó a la víctima, quien se encontraba en estado de seminconsciencia, en su automóvil. Al despertar dentro del vehículo, la joven vio que iban a alta velocidad por la Ruta 34 hacia Nueva Esperanza.

Recuerda que, en un momento dado, el victimario detuvo desvió el auto hacia un camino vecinal solitario y oscuro y se detuvo e intentó que bajarla del vehículo.  “Por qué te haces la difícil conmigo”, le preguntó antes de  forzarla a bajar, mientras ella se aferraba al asiento del acompañante. “Bájate hija de puta, si no te bajas por las buenas te vas a bajar por las malas, te voy hacer cagar matando”. La joven logró resistirse aferrándose al asiento.

Al retomar la Ruta 34, el agresor comenzó a conducir en zigzag a alta velocidad, poniéndose de frente a camiones, colectivos y autos que circulaban en sentido contrario, al grito de: “Ahora vamos a morir los dos”.

Posteriormente, Olivera ingresó por otro camino de tierra y le dijo que en esa zona se había ahorcado una persona: “Yo te voy a ahorcar con una piola y después me voy a ahorcar yo”, la amenazó.

La víctima logró escapar gracias a un descuido de Olivera mientras este buscaba su celular debajo de los asientos. Corrió enredándose en alambrados de púa hasta llegar a una vivienda cercana. Allí fue auxiliada por una pareja, resultando el hombre ser primo del agresor. Pese a que Olivera intentó tergiversar la situación desde afuera, el joven la protegió.

Más tarde, logró llegar a otra casa vecina, donde fue recibida por el propio padre de Olivera, quien reprendió a su hijo y lo corrió del lugar. La víctima permaneció allí hasta ser rescatada por personal policial alrededor de las 10:00 de la mañana.

Como consecuencia del brutal ataque, la joven sufrió heridas graves en el rostro que le demandaron meses de recuperación, hematomas en todo el cuerpo y la destrucción de su vestimenta. Además, padece severas secuelas psicológicas, incluyendo ataques de pánico, pesadillas constantes, estrés y angustia.

Situación judicial

Ante la propuesta de un juicio abreviado que omitiría el cargo de privación ilegítima de la libertad agravada, la víctima y su abogado, el Dr. Leandro Jiménez, se mostraron firmes en su rechazo. “La víctima no acepta el juicio abreviado porque no fue imputado el hecho más grave”, sostuvieron, enfatizando que los tormentos y el rapto no pueden ser soslayados por la Justicia.

La joven expresó su temor por su integridad física, reportando que Olivera ha pasado varias veces por frente a su casa en El Bobadal y que ha recibido llamadas telefónicas sospechosas instándola a firmar acuerdos.

Su único pedido es que la causa se eleve a juicio oral y que Olivera sea juzgado y detenido por la totalidad de los hechos denunciados, evitando que el caso quede impune y que otras personas puedan ser víctimas de un hecho similar.

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