Miles de personas hicieron fila bajo la lluvia por 60 puestos de trabajo en un frigorífico
Miles de personas hicieron fila bajo la lluvia para postularse a uno de los 60 puestos laborales ofrecidos por el frigorífico Cabaña Don Theo en Moreno. La dueña de la empresa, Carolina Carena, aseguró que lo que más la impactó fue que “nadie preguntó cuánto iba a ganar” y remarcó la necesidad y desesperación de quienes buscaban trabajo.

Miles de personas hicieron fila bajo la lluvia durante horas para intentar conseguir uno de los 60 puestos de trabajo ofrecidos por el frigorífico Cabaña Don Theo en su nueva sucursal de Moreno. La impactante escena, que rápidamente se viralizó en redes sociales, dejó al descubierto la dura realidad laboral que atraviesa la Argentina.

La convocatoria laboral desbordó todas las expectativas. Según contó Carolina Carena, una de las responsables de la firma, entre 5.000 y 7.000 personas se acercaron con carpetas y currículum en mano para dejar su solicitud de empleo.

“Fue impresionante estar en ese lugar”, expresó la empresaria en una entrevista. La empresa ya cuenta con sucursales en Francisco Solano y Esteban Echeverría, pero la apertura del nuevo local generó una convocatoria masiva que sorprendió incluso a sus dueños.

“Nosotros estamos acostumbrados a las filas interminables por la media res familiar y los productos ahorro, pero esto fue impresionante”, aseguró.

Los puestos disponibles eran para administración, tesorería, limpieza, logística, cocina, cajeros, promotoras, depósito y carnicería. Sin embargo, lo que más impactó a Carena no fue solamente la cantidad de personas, sino la necesidad reflejada en cada rostro.

“Cuando recién llegué me dio como un dolor en el pecho, como: ‘guau, qué necesidad’”, confesó. Las imágenes mostraban personas de entre 18 y 65 años esperando bajo la tormenta sin abandonar la fila. Muchos llegaron durante la madrugada y otros se acercaron después de terminar trabajos temporarios.

“La gente se aguantó la lluvia conmigo. Se largó la lluvia fuerte y no hubo una persona que se moviera de la fila”, recordó.Pero hubo un detalle que marcó especialmente a la empresaria: nadie preguntó cuánto iba a cobrar.“No hubo una persona que te preguntara cuánto iba a ganar. Eso es lo que más me llamó la atención”, afirmó.

Según relató, muchos postulantes solo pedían una oportunidad laboral. “La gente decía: ‘Tengo tres hijos, te lo pido’. Nadie preguntó cuánto iba a ganar”, insistió. Entre quienes dejaron su CV había personas con estudios, experiencia y oficios, aunque actualmente desempleadas . Me decían: ‘Soy gestora, pero no tengo trabajo y quiero cualquier cosa. Si tenés administración mejor, pero si no limpieza o lo que vos quieras, pero quiero trabajar’”, contó.

También recordó a una estudiante universitaria que llegó después de cursar y a un camionero que se presentó tras terminar su jornada laboral. “La gente tenía miradas cansadas, necesitadas”, describió.

La magnitud de la convocatoria obligó a la intervención policial para ordenar una fila que llegó a extenderse por más de diez cuadras. Aun así, Carena destacó el comportamiento de quienes aguardaban bajo la lluvia.“La gente fue muy prolija, muy discreta, muy buena”, señaló.

Desde la empresa incluso colocaron baños químicos y repartieron agua y comida para quienes continuaban esperando. Todos los puestos ofrecidos son trabajos registrados, con obra social y derechos laborales completos.

“Con todos los derechos y todos los beneficios para los trabajadores”, remarcó la empresaria, quien además defendió la contratación en blanco. “Si vas a estar pensando que una persona te va a hacer daño, Argentina no crecería”, sostuvo.

La escena ocurrida en Moreno volvió a poner sobre la mesa el deterioro del mercado laboral argentino. Según datos oficiales de la Secretaría de Trabajo, en los últimos dos años se perdieron más de 304 mil puestos de empleo asalariado registrado.

Compartir