La construcción de una imagen gigante de San La Muerte en La Bajada desató una fuerte reacción del Círculo Nacionalista de Santiago del Estero, que advirtió sobre el avance de prácticas “ajenas” a la tradición católica y cuestionó con dureza al “clero progresista”.
La polémica por el santuario de San La Muerte que se levanta en La Bajada sumó en las últimas horas un nuevo capítulo luego del contundente pronunciamiento del Círculo Nacionalista de Santiago del Estero, que expresó públicamente su rechazo a este tipo de manifestaciones populares.
A través de un comunicado, la organización manifestó su “profunda preocupación” por lo que definió como una creciente proliferación de “cultos vinculados a la muerte” y “prácticas paganas” en la provincia, señalando que estas expresiones serían completamente ajenas a la tradición histórica, cultural y espiritual santiagueña.
El documento fue difundido luego de que trascendiera la construcción de un santuario y una imagen de grandes dimensiones dedicada a San La Muerte, una figura de devoción popular que genera fuertes divisiones dentro de distintos sectores religiosos y sociales.
Pero las críticas del Círculo Nacionalista no quedaron únicamente dirigidas hacia estas prácticas. En el mismo texto también cuestionaron con dureza a sectores de la Iglesia Católica, apuntando especialmente contra lo que denominaron “clero progresista”.
Según expresaron, algunos integrantes de la Iglesia habrían relegado “las verdaderas necesidades espirituales” de la sociedad para concentrarse en una actividad “más propia de una ONG que de la Iglesia fundada por Nuestro Señor Jesucristo”.

Además, advirtieron sobre lo que consideran un intento de justificar o incorporar determinadas prácticas populares bajo el concepto de “inculturación” del Evangelio, algo que calificaron como una interpretación equivocada de la fe católica.
Comunicado completo:
El Círculo Nacionalista de Santiago del Estero manifiesta su profunda preocupación ante la creciente proliferación, en nuestra provincia, de cultos vinculados a la muerte y de diversas prácticas paganas completamente ajenas a nuestra tradición histórica, cultural y espiritual.
Del mismo modo, lamenta la inacción de ciertos sectores del clero progresista que, relegando las verdaderas necesidades espirituales de nuestro pueblo, han reducido su misión a una actividad meramente social, más propia de una ONG que de la Iglesia fundada por Nuestro Señor Jesucristo. Más grave aún resulta que, en algunos casos, se pretenda justificar o incluso promover la incorporación de estas prácticas incompatibles con la fe católica bajo el pretexto de una errónea y mal entendida “inculturación” del Evangelio.
