La crisis que atraviesa la construcción en Argentina volvió a golpear de lleno a la industria cementera. Loma Negra, la principal empresa del sector en el país, anunció que apagará hasta noviembre el horno principal de su planta de Olavarría ante la caída sostenida de la actividad y el desplome en las ventas de cemento.
La decisión fue comunicada a trabajadores y gremios en medio de un escenario marcado por la paralización de la obra pública y el freno en proyectos privados. Desde la compañía señalaron que la medida busca adecuar la producción al actual nivel de demanda, que continúa muy por debajo de los registros históricos.
El horno que será detenido pertenece a la planta L’Amalí, considerada una de las más modernas de Sudamérica y pieza clave en la producción de cemento de la firma. Aunque la empresa aclaró que mantendrá otras operaciones en funcionamiento, la noticia generó preocupación entre trabajadores y proveedores vinculados a la actividad.
En los últimos meses, distintos indicadores reflejaron el fuerte retroceso del sector de la construcción, uno de los más afectados por el ajuste económico y la caída del consumo. Empresarios advierten que el panorama continúa siendo incierto y que muchas compañías trabajan muy por debajo de su capacidad instalada.
