POR EL TRIBUNERO….(ya me imagino la cara de la columnista de deportes de la MDI)
No se si salieron de la cueva o nunca se habían escondido, pero los hinchas de River están como perro con dos colas. Hoy no entraban en la puerta del trabajo, es más hubo operativo en el arco del barrio Ejército Argentino porque varios con camiseta del Millo no pasaban de tan ancho que estaban.
No me quiero imaginar como deben estar los Bosteros, aunque creo que sí: “Con el c#lo lleno de preguntas”. A tres partidos de esconderse hasta el año que viene: si River gana los dos del torneo sale campeón, y si Boca pierde con Cruzeiro se despiden de la Libertadores.
Lo callado y con miedo que están es impresionante y caen justas las frases de los exjugadores del Millo. Decía Ángel David Comizzo, arquero de la década del 90, “Ser de River es una bendición, loco. No sé cómo se puede ser hincha de Boca, no lo entiendo… Yo los veo y, pobrecitos”.
Ahora se sumó el Leonardo “Negro” Astrada: “Lo de Boca fue un veranito en Punta del Este”, por el invicto de 13 partidos invicto que tuvo. Después perdió 3 seguidos y se le nubló todo.
El equipo de Coudet no juega bien, no es de paladar fino que desean en el Monumental, pero ganan, en cambio la Bombonera se convirtió en un salón de fiestas, cualquiera la pasa bien.
Pero bueno, así es el fútbol, la única buena noticia por Boca Predio fue la recuperación del uruguayo Cavani, quien la última vez que hizo gol la nafta estaba mil pesos el litro.
Así es el fútbol señores, una rueda, hoy te toca festejar y mañana sufrir. Mientras tanto el bostero le prende velas a Di María.
