“Sin la beca residencia, no podía seguir”: la historia detrás de la pancarta viral de Nahuel Flores
Este jueves en el piso de La Mañana de Info, recibimos a Nahuel Flores, el joven que se volvió viral por un cartel escrito a mano donde resumía su historia. Nos comparte su mirada sobre la marcha, el presupuesto y la movilidad social.

Un cartel de cartón escrito con fibrón negro bastó para sintetizar una vida de esfuerzos. “Somos ocho hermanos, hijo de un peón de campo y de una ama de casa. Gracias a la beca residencia de la UNSE voy a ser ingeniero agrónomo”.

Originario de Tres Cerros, un paraje mínimo en el departamento Guasayán donde la escuela secundaria ni siquiera existe, Nahuel recuerda que su familia tuvo que trasladarse a Lavalle para que él y sus hermanos pudieran seguir estudiando. Hoy, con todas las materias rendidas y trabajando en su tesis, reconoce que su historia es la de miles, pero que esta vez “la bala entró” en la agenda nacional.

Para Nahuel, la universidad no es un concepto abstracto; es el techo donde durmió durante casi una década. Durante ocho años, vivió en la Residencia de la UNSE, ubicada en El Zanjón. Un complejo de 32 habitaciones que le permitió sostenerse cuando la situación económica asfixiaba.

“Mi viejo hacía todas las horas extras que podía para pagarme una pensión cerca del Regional. Cuando me salió la beca residencia, me cambió la vida. Sin esa posibilidad, no habría podido seguir”, confiesa con gratitud.

El debate presupuestario y la “política”

Frente a las críticas sobre la movilización universitaria, Nahuel es claro y pragmático. Aunque coincide en puntos específicos, como la posibilidad de cobrar aranceles a extranjeros, defiende la legitimidad del reclamo docente.
“El 95% del presupuesto universitario se va en sueldos que fija la Nación. Eso es lo que se pelea: que se aumente el salario a los profesores. El rector no puede desviar esa partida para otra cosa porque es sueldo directo”, explica. Sobre la “politización” de las marchas, no muestra conflicto: “Nosotros marchamos con la bandera argentina, con el centro de estudiantes y con los docentes. Si otros sectores se suman a una causa noble, no veo el problema. Todos creemos que la universidad es el camino para la movilidad social”.

El mito del “estudiante crónico”

Nahuel también le pone voz a quienes tardan más en graduarse. Afirma que hay casos mucho más impactantes que el suyo, chicos que no tienen padres y tienen que trabajar de diciembre a marzo para juntar plata; esas mesas de examen las pierden porque laburan todo el día. Avanzan de a poco, pero avanzan. “Para ser alumno regular hay que rendir, y ellos lo hacen a su ritmo” afirmó Flores.
Ese esfuerzo rinde sus frutos en su propia casa: sus dos hermanas ya se recibieron de maestras jardineras y su hermano menor está a una sola materia de ser técnico en alimentos.

Una tesis para el futuro santiagueño

Actualmente, Nahuel desarrolla su investigación final sobre la alfalfa y su resistencia al estrés salino, un problema crítico en los suelos de Santiago del Estero. Su trabajo busca entender los mecanismos de la planta para producir en contextos adversos.
Al pensar en el impacto de la UNSE en la provincia, Nahuel no duda: “Santiago es el 4to productor de maíz y el 1ero de algodón. Detrás de eso hay ingenieros santiagueños haciendo eficiente la producción. Lo mismo pasará con la Facultad de Medicina; en unos años tendremos una salud pública de excelencia gracias a esos profesionales”.
Casi con el título en la mano, Nahuel deja un mensaje para los que vienen de parajes como Tres Cerros, donde los sueños parecen lejanos: “El camino es difícil, pero es lindo. Estudien, rindan y aprueben. La universidad pública transforma vidas; yo soy el ejemplo”.

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