La espera llegó a su fin para los fanáticos de las artes marciales mixtas. Conor McGregor volverá al octágono después de cinco años y protagonizará uno de los regresos más esperados de la UFC cuando enfrente a Max Holloway el próximo 11 de julio en Las Vegas.
La noticia fue confirmada por Dana White, presidente de la UFC, quien anunció que el irlandés encabezará UFC 329 en el marco de la International Fight Week, uno de los eventos más importantes del calendario para la compañía.
El combate será en la categoría peso wélter, sin cinturón en juego y con un peso pactado, en una decisión tomada para facilitar el regreso del histórico peleador irlandés.
McGregor, de 37 años, no compite oficialmente desde 2021, cuando sufrió una dura derrota frente a Dustin Poirier. Aquella noche terminó de la peor manera para el irlandés: cayó por nocaut técnico y además sufrió una grave fractura en una de sus piernas.
Desde entonces, su futuro deportivo estuvo rodeado de incertidumbre. Entre rumores, proyectos personales y constantes especulaciones sobre una posible vuelta, el regreso nunca terminaba de concretarse.
Del otro lado estará Max Holloway, quien buscará revancha de una historia que comenzó hace más de una década. Ambos ya se enfrentaron en 2013 durante UFC Fight Night 26, en un combate que terminó con triunfo de McGregor por decisión unánime.
El estadounidense llega también con la necesidad de volver a posicionarse. En sus últimas presentaciones alternó resultados y necesita una victoria importante para recuperar terreno dentro de la compañía.
La pelea aparece como una oportunidad clave para ambos: McGregor buscará demostrar que todavía puede competir en la élite y Holloway intentará cobrarse revancha de aquella derrota y volver a ser protagonista.
