El empresario argentino Federico “Fred” Machado, señalado durante años como uno de los principales aportantes y operadores logísticos de la campaña presidencial de José Luis Espert en 2019, se declaró culpable ante la Justicia de Estados Unidos por delitos de lavado de activos y fraude vinculados a una millonaria maniobra con aeronaves.
La audiencia se desarrolló este lunes en Texas y duró apenas 16 minutos. Allí, Machado admitió haber participado en un esquema internacional de fraude montado sobre la falsa comercialización de aviones que en realidad no estaban a la venta. A cambio de reconocer los delitos económicos, la fiscalía estadounidense retiró el cargo por narcotráfico, que podía implicarle una condena mucho más severa.
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El giro judicial resulta significativo porque hasta hace pocos meses el empresario sostenía su inocencia y apostaba a enfrentar un juicio por jurados. Sin embargo, tras permanecer detenido durante medio año en una prisión de Oklahoma, optó por cerrar un acuerdo con los fiscales federales.
Según la documentación presentada ante los tribunales estadounidenses, Machado reconoció haber integrado una estructura que captaba depósitos millonarios de inversores interesados en adquirir aeronaves pertenecientes a compañías internacionales como Air India y All Nippon Airways, pese a que esos aviones nunca estuvieron realmente disponibles para la venta.
Siguen investigando la ruta del dinero hacia Espert
La maniobra, de acuerdo con la acusación, funcionaba mediante sociedades radicadas en Florida y Oklahoma que simulaban operaciones legítimas mientras desviaban fondos hacia cuentas vinculadas a los organizadores del esquema. Entre los movimientos detectados por la fiscalía aparece una transferencia de US$200.000 vinculada a José Luis Espert.
Ese punto es el que mantiene abierto el frente político en Argentina. La Justicia federal de Texas incorporó como evidencia bancaria una operación realizada en enero de 2020 que tenía como destinatario final al economista liberal. Los investigadores sostienen que el movimiento forma parte de la ruta financiera utilizada por Machado en las maniobras investigadas.
Espert siempre negó cualquier irregularidad y sostuvo que el dinero correspondía al pago parcial de una consultoría privada vinculada a un proyecto minero en Guatemala. Según explicó, el acuerdo total ascendía a US$1 millón, aunque sólo habría percibido una cuota antes de que la pandemia frenara el proyecto.
Sin embargo, en la investigación que llevó adelante el fiscal federal de San Isidro, Fernando Domínguez, no habrían aparecido pruebas concluyentes que acreditaran la realización efectiva de esa consultoría.
La declaración de culpabilidad de Machado también vuelve a poner bajo la lupa la relación política que mantuvo con Espert durante la campaña de Avanza Libertad en 2019. El empresario no sólo colaboró económicamente, sino que además aportó logística aérea y aeronaves utilizadas en distintos traslados políticos de aquella etapa.
Ahora, mientras la Justicia estadounidense avanza hacia la etapa de sentencia, el caso vuelve a proyectar consecuencias políticas en Argentina. Machado enfrenta penas que podrían alcanzar hasta 20 años de prisión por lavado de activos y fraude, además del decomiso de bienes y activos que ya impulsa la fiscalía norteamericana.
Aunque por el momento Espert no está imputado en Estados Unidos, el expediente mantiene vivo un elemento incómodo para el oficialismo libertario: el vínculo financiero entre uno de sus dirigentes más visibles y un empresario que acaba de admitir ante la Justicia federal haber operado una estructura internacional de fraude y lavado de dinero./LaNacion
