En el marco de la Smart City Expo Santiago del Estero 2026, el reconocido periodista de TN, Santiago do Rego, compartió una profunda reflexión sobre los desafíos, riesgos y transformaciones que atraviesa la comunicación en la actualidad. Lejos de las estructuras tradicionales, el debate giró en torno a la irrupción tecnológica, la flexibilidad laboral y la metamorfosis del cronista moderno en un medio de comunicación autónomo.
Uno de los ejes centrales del encuentro fue el avance de las herramientas de inteligencia artificial y el temor generalizado a la automatización en las redacciones. Al respecto, do Rego planteó una perspectiva mixta. Si bien reconoció que las tareas puramente mecánicas e informatizadas serán absorbidas por los robots, remarcó que la esencia de la profesión sigue dependiendo del factor humano:
”La idea es ponerle cabeza a eso, de ponerle espíritu a eso, porque eso es el periodismo también. Vos tenés que salir a la calle a buscar historias, las historias siguen estando ahí afuera y ahí afuera no puede ir todavía el robot a buscarlas, tenés que ir vos a buscarlas”.
IA y desinformación
Asimismo, el periodista advirtió sobre los peligros inherentes a la desinformación y la manipulación en plataformas digitales, señalando que los motores de IA cargan con un sesgo inevitable al alimentarse de lo ya publicado. Es en este escenario de saturación donde, según su visión, el rol del comunicador se vuelve más crucial que nunca para segmentar, contrastar y buscar la voz disidente que rompa con el discurso unificado. “El que use las herramientas y que las use a su provecho va a tener ventaja en este escenario” enfatizó.
La charla también dio lugar a definiciones contundentes sobre el marco legal de la profesión, puntualmente respecto a la derogación del Estatuto del Periodista. Aunque reconoció que históricamente este esquema brindaba estabilidad y protección indemnizatoria a quienes daban sus primeros pasos, do Rego se mostró a favor de su fin. Desde su perspectiva, las rigideces normativas del pasado terminaban atentando contra la contratación en un mercado extremadamente volátil, y argumentó que una mayor flexibilidad laboral se adapta mejor a una disciplina que, por naturaleza, ya es riesgosa y cambiante, pero que al fin y al cabo es la que eligieron para vivir.

Esta flexibilidad se traduce directamente en las nuevas exigencias técnicas del oficio. Aunque admitió que la profesión arrastra una deuda histórica en materia salarial al afirmar que los periodistas siempre han estado mal remunerados, celebró la hibridación que hoy obliga a los profesionales a ser editores, diseñadores y productores de sus propios contenidos.
Un mensaje a las nuevas generaciones
Al recordar sus inicios, cuando el acceso masivo estaba limitado a un puñado de canales de televisión y dependía de complejas islas de edición, el conductor de TN destacó la democratización tecnológica actual, explicando que la capacidad de distribución global está hoy al alcance de la mano.
En ese sentido, señaló que a menudo se dan por sentado las herramientas que llevamos en el bolsillo.
“Hoy vos sos un medio, cada uno de nosotros es un medio de comunicación en sí. Y si sabés usar las redes para generar tu propia comunidad, tu propia audiencia, no tenés límite” sostuvo Santiago. Para el periodista, la clave del éxito actual radica en saber usar las redes para generar una comunidad y una audiencia propia, un camino que, según sus palabras, hoy no tiene límites.
Hacia el cierre, do Rego dejó un enérgico mensaje de aliento destinado a estudiantes, pasantes y practicantes del sector. Su consejo principal se centró en la acción constante, la experimentación técnica y la pérdida del miedo al error. Instó a los jóvenes a nutrirse de conocimientos multidisciplinarios desde la fotografía hasta la programación de prompts de IA pero, por sobre todas las cosas, a no abandonar el corazón de la profesión:
”Salgan a la calle a buscar los temas. La gente no se está enterando de cosas porque no hay periodistas que estén saliendo a la calle a buscar esos temas y a transmitirlos a sus audiencias”.
Finalmente, concluyó que el éxito moderno no se mide en métricas vacías, asegurando que es preferible consolidar una comunidad fiel de unos pocos cientos de personas que interactúen genuinamente, a una masa masiva pero indiferente. Su fórmula para el futuro quedó clara: salir, producir, equivocarse y publicar de forma independiente.
