Alerta sanitaria en Argentina: aumentan los casos de meningitis
Aumentan los casos de meningitis en Argentina debido a la baja cobertura de vacunación, advirtiendo sobre secuelas graves, la desinformación y la proliferación de corrientes antivacunas.

La situación epidemiológica en Argentina ha encendido las alarmas de la comunidad médica tras confirmarse un incremento significativo en los casos de meningitis. En lo que va del año, las notificaciones de esta peligrosa enfermedad han experimentado un aumento del 13%, consolidando una tendencia alza que preocupa a las autoridades de salud y a los especialistas, quienes apuntan a una causa central: el marcado descenso en la cobertura de vacunación de niños y adolescentes.

Durante una reciente entrevista en el programa “Infobae en Vivo”, el doctor Enrique Casanueva, destacado infectólogo pediatra y jefe emérito del Hospital Universitario Austral, detalló la gravedad del escenario actual. Mientras que el promedio de registros para este mismo período entre los años 2022 y 2025 se situaba en 152 casos, la cifra ha escalado de forma abrupta a 172 notificaciones. La aceleración del brote se evidencia aún más al observar el último boletín epidemiológico oficial, el cual reportó 104 nuevos contagios en apenas un mes y medio. De la misma manera, el especialista recordó que el año pasado se contabilizaron 900 casos de meningitis prevenibles mediante inmunización en el país, mientras que en los primeros meses del corriente año ya se han confirmado 270.

La preocupación de los profesionales de la salud no solo radica en la velocidad del contagio, sino en la severidad de las secuelas que puede dejar la enfermedad. La meningitis, una inflamación de las membranas que recubren el cerebro y la médula espinal, es una afección sumamente agresiva que puede avanzar de forma letal en cuestión de horas. Casanueva advirtió que el 30% de los chicos afectados sufre consecuencias irreversibles para el resto de sus vidas, tales como convulsiones, pérdida de la audición, severas dificultades en el aprendizaje e incluso la necesidad de sufrir amputaciones debido a la necrosis de los tejidos.

Frente a este peligro latente, la vacunación se erige como la única barrera efectiva de contención, pero las estadísticas actuales revelan fisuras preocupantes en el esquema de inmunización nacional. Si bien la vacuna contra el meningococo es obligatoria y gratuita, los niveles de cobertura muestran una preocupante tendencia decreciente a medida que los niños crecen. Mientras que la primera dosis alcanza un cumplimiento del 83,5%, la dosis de refuerzo decae al 72,9% y, de manera crítica, la aplicación correspondiente a los 11 años de edad se desploma a un escaso 51,9%. De acuerdo con el análisis de Casanueva, este desinterés responde directamente a una preocupante disminución en la percepción del riesgo por parte de la sociedad.

A esta problemática se suma una importante inequidad en el acceso a la protección médica integral. El calendario nacional de vacunación no incluye de forma masiva la dosis contra el meningococo B, un serogrupo que representa una amenaza crítica para la población infantil. Las estadísticas detallan que esta variante es responsable del 95% de las enfermedades invasivas por meningococo en menores de un año, del 90% en niños menores de cinco años, y de entre el 70% y 75% en menores de quince años. Al no estar incorporada de manera obligatoria y gratuita para toda la población, tal como ocurre en países vecinos como Chile y Uruguay, el acceso a la vacuna contra el meningococo B queda supeditado a la capacidad económica familiar o a la cobertura parcial de empresas de medicina prepaga, ensanchando la brecha de vulnerabilidad sanitaria en los sectores de menores recursos.

Finalmente, el especialista identificó a la desinformación y a la proliferación de corrientes antivacunas en las redes sociales como factores determinantes que debilitan las políticas de salud pública. Casanueva rechazó con firmeza los mitos instalados como la falsa vinculación entre las vacunas y el autismo, señalando que estas teorías carecen por completo de sustento científico y provienen de personas que jamás han lidiado con las realidades de un hospital ni han visto el sufrimiento de un paciente con meningitis.

El pediatra apeló a la memoria histórica para recordar cómo las vacunas, junto con el acceso al agua potable y los antibióticos, lograron revertir las altísimas tasas de contagio que azotaban al país a finales de los años ochenta. La advertencia final del experto fue contundente: los microbios y las bacterias continúan presentes en el ambiente, y si la sociedad baja los brazos con la vacunación, enfermedades que se creían completamente controladas o erradicadas volverán a irrumpir con fuerza en la población.

Compartir