Investigadores del INTA Santiago del Estero lograron aplicar un modelo con inteligencia artificial que les permite saber si una vaca quedó preñada semanas antes de lo que era posible hasta ahora. El desarrollo, publicado en la revista Tropical Animal Health and Production, combina imágenes de ultrasonografía en color con un algoritmo de aprendizaje automático —específicamente un Random Forest Classifier— para predecir el estado gestacional de vaquillonas para carne.
El resultado más destacado es su sensibilidad del 88 %: de cada 100 vaquillonas que no quedaron preñadas tras la inseminación artificial, la herramienta puede identificar correctamente a 88 de ellas a los apenas 19 días. Esto permite al productor tomar decisiones inmediatas —resincronizar la ovulación, repetir la inseminación o planificar la venta de animales— sin esperar semanas adicionales.
“De cada 100 vaquillonas no preñadas, la herramienta pudo detectar correctamente 88, a los 19 días después de la inseminación artificial. Dato muy importante para tomar decisiones claves en el manejo reproductivo”, explicó Sergio Roldán, investigador del INTA Santiago del Estero.

Cómo funciona
El sistema evalúa 13 variables, entre ellas el diámetro uterino, el peso vivo, la condición corporal, niveles hormonales de estradiol y progesterona, y —crucialmente— el flujo sanguíneo y el área vascularizada del cuerpo lúteo medidos por ultrasonografía color. Son precisamente estas tres últimas variables las que el algoritmo identificó como las más determinantes para predecir la gestación.
El equipo también probó un modelo reducido que usa solo esas tres variables clave y obtuvo resultados igualmente satisfactorios, lo que abre la puerta a una herramienta más simple y accesible para el campo.
Impacto para la producción bovina
El beneficio va más allá del diagnóstico temprano. Según el investigador Pablo Reineri, se está trabajando en protocolos que permiten realizar inseminaciones artificiales cada 29 días a los animales que no quedaron preñados, logrando dos servicios con inseminación artificial y un repaso con toros en apenas 60 días. Una cadencia que antes era impensada.
La herramienta también resulta clave en contextos de estrés: sequías prolongadas u obligaciones financieras que obligan a reducir el rodeo pueden manejarse de forma más inteligente si se sabe con antelación qué animales no están preñados.
