Un estudio científico encendió las luces de alerta máxima al revelar la magnitud del impacto del dengue en el país, resulta que una investigación publicada en la prestigiosa revista especializada The Lancet Regional Health – Americas, investigadores del Conicet y diversas instituciones nacionales calcularon que más de la mitad de la población que habita en las regiones con mayor circulación del mosquito Aedes aegypti ya estuvo infectada por el virus. La cifra representa un salto drástico respecto a las estadísticas oficiales previas, desnudando un escenario de subregistro masivo debido a la enorme cantidad de cuadros asintomáticos.
El relevamiento epidemiológico, liderado por científicos del Instituto de Medicina Experimental (IMEx-Conicet) y del Instituto de Investigaciones Biomédicas en Retrovirus y Sida (INBIRS), se basó en el análisis serológico de miles de donantes de sangre en las regiones Centro, Noreste y Noroeste de la Argentina. Los resultados reflejan una aceleración inédita del virus tras las históricas epidemias de los últimos años.
Mientras que entre 2020 y 2021 solo el 14,4% de los donantes presentaba anticuerpos, las mediciones más recientes confirmaron que la seroprevalencia superó el 50,6% a nivel general, alcanzando picos alarmantes de hasta el 78,8% en las provincias más afectadas del norte del país.

Por qué una segunda infección de dengue eleva el riesgo de cuadros graves
La revelación de que millones de argentinos ya cursaron la enfermedad de manera silenciosa desató una profunda preocupación entre los infectólogos, ya que este escenario multiplica geométricamente las probabilidades de reinfección. El virus del dengue cuenta con cuatro serotipos diferentes (DENV-1, DENV-2, DENV-3 y DENV-4). Cuando una persona se contagia, genera inmunidad permanente pero únicamente contra el serotipo específico que la infectó; si tiempo después es picada por un mosquito que porta un serotipo distinto, se produce una interacción inmunológica peligrosa.
Este fenómeno médico, conocido popularmente como dengue grave o shock por dengue, ocurre porque los anticuerpos preexistentes de la primera infección no logran neutralizar al nuevo serotipo, sino que actúan facilitando su ingreso a las células del cuerpo. Como consecuencia, la réplica viral se vuelve mucho más agresiva y el sistema inmunitario desata una respuesta inflamatoria descontrolada. El informe científico detalla que la circulación simultánea de variantes observada en el norte argentino incrementa de forma directa el riesgo de sufrir complicaciones hemorrágicas severas o fallas orgánicas generalizadas en futuros brotes estacionales.
Cuáles son los síntomas más preocupantes a los que se debe prestar atención
Frente a este nuevo panorama epidemiológico, las guardias médicas insisten en que la población debe aprender a diferenciar un cuadro de dengue clásico de los signos que anticipan una evolución desfavorable del paciente. Los especialistas advierten que la etapa más crítica de la enfermedad no se da durante los primeros días de fiebre alta, sino justamente cuando la fiebre comienza a descender. Es en esa ventana de tiempo donde se debe monitorear estrictamente la aparición de los denominados “signos de alarma”.
Los síntomas más preocupantes que requieren una internación o consulta de urgencia absoluta incluyen:
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Dolor abdominal intenso y continuo: Una molestia abdominal severa que no calma con el reposo.
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Vómitos persistentes: Tres o más episodios de vómitos en el transcurso de una hora o cinco en 24 horas.
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Sangrado de mucosas: Aparición de sangrado espontáneo en encías, nariz, orina o presencia de moretones en la piel sin golpes previos.
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Sangrado digestivo: Presencia de sangre en el vómito o en las deposiciones fecales.
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Alteración del estado de conciencia: Somnolencia extrema, letargo, desorientación o irritabilidad severa, especialmente en niños.
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Hipotensión postural: Mareos intensos o sensación de desmayo al intentar ponerse de pie debido a la caída de la presión arterial.
