El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, se metió de lleno en la polémica que rodea al jefe de Gabinete, Manuel Adorni y lanzó una dura advertencia sobre el tratamiento judicial diferenciado que, según su visión, reciben los funcionarios según su color político.
“Si Manuel Adorni fuera peronista, ya estaría preso“, disparó al ser consultado por la prensa sobre la investigación penal por presunto enriquecimiento ilícito y omisión maliciosa que afronta el funcionario libertario.
Al profundizar en su argumento, Kicillof trazó un paralelismo con la situación procesal de la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, quien actualmente cumple un régimen de prisión domiciliaria tras la confirmación de su condena en la denominada causa Vialidad. Para el gobernador, el escenario judicial que rodea las inconsistencias patrimoniales de Adorni evidencia una doble vara por parte de los tribunales federales.
La chicana por el “pendrive”
Más allá de la gravedad de la acusación, el mandatario provincial se tomó unos minutos para ironizar sobre la particular justificación económica del jefe de ministros de Javier Milei ante la Oficina Anticorrupción para justificar la compra en efectivo de propiedades de alta gama.
“Yo estoy buscando un pendrive para los recursos de la provincia“, afirmó Kicillof entre risas, aclarando de antemano que lo decía “con respeto”, tal como le habían solicitado sus asesores antes de tomar contacto con los micrófonos.
La picante chicana lude de forma directa a la explicación pública que brindó Adorni sobre el origen de su fortuna. El funcionario aseguró poseer un capital equivalente a u$s500.000 en Bitcoin almacenado de forma física en un dispositivo —dispositivo conocido en el ecosistema cripto como “billetera fría” o cold wallet—, manteniéndolo completamente resguardado por fuera del sistema financiero tradicional y de los registros bancarios corrientes.
