La muerte de Brenda Luna se confirmó este lunes y puso fin a un cuadro clínico que había generado preocupación sostenida en su entorno desde el 22 de junio. El caso estuvo atravesado por una evolución médica compleja, con internación prolongada en el Hospital Regional y asistencia permanente debido a la gravedad de las lesiones.
En el entorno cercano de la joven, la situación derivó en expresiones públicas de acompañamiento y pedidos de contención a través de redes sociales, en medio de la incertidumbre por su estado de salud.
El siniestro que originó el cuadro ocurrió en la zona de calle 222 y Monte de Oca, cuando la motociclista perdió el control del rodado y sufrió una caída de alto impacto. El desenlace se produjo tras varios días sin recuperación significativa, en un contexto clínico que no logró revertirse pese a la atención médica recibida.
