Lefebvristas desafiaron al Papa: consagraron a 4 obispos, provocaron un cisma quedaron excomulgados

Los lefebvristas volvieron a desafiar a un Papa al consagrar hoy a cuatro nuevos obispos sin su autorización. Con la decisión quedaron excomulgados automáticamente y provocaron una nueva fractura en la Iglesia Católica.

A diferencia de 1988, cuando ocurrió un episodio similar, la ceremonia de este ocasión fue seguida por miles de personas en todo el mundo gracias a las redes sociales. El acto de rebeldía fue transmitido por streaming en seis idiomas generando así una gran cantidad de comentarios.

Según publica hoy La Nación, la ceremonia transcurrió ante 17.000 personas de 70 países. Allí se podía apreciar una misa a la antigua, tridentina en latín, con los oficiantes de espaldas, tal como solían ser antes del Concilio Vaticano II (1962-65). Había también cantos, coros, oropeles y vestimentas de estilo romano.
La ceremonia duró unas cinco horas desde las 9 de la mañana. Extrañamente, al mediodía se hizo de noche y se desató una intensa tormenta eléctrica, con granizo.

Ante esto, la Iglesia no solo excomulgó a los obispos nombrados, sino que los sancionó. Se trata de Pascal Schreiber (suizo), Michael Goldade (estadounidense), Michel Poinsinet de Sivry y Marc Hanappier (franceses)– y, por segunda vez, el español Alfonso de Galarreta, y el suizo Bernard Fellay.

De Galarreta y Fellay, en efecto, ya habían sido excomulgados en 1988 cuando fueron ordenados ilícitamente por Lefebvre. En 2009, en un intento de reconciliación, sin embargo, Benedicto XVI los perdonó. Entre ellos en ese momento también estaba el arzobispo británico Richard Williamson, famoso por ser un negador del Holocausto, algo que le causó grandes problemas al papa alemán.

La decisión de León XIV

Conocida la postura de los lefebvristas, el Papa León XIV les envió una carta en la que los exhortaba a retractarse y evitaran el cisma. Pero horas más tarde, el superior general de la FSSPX, el italiano don Davide Pagliarani, optó por seguir adelante-.

“Me ha conmovido profundamente su solicitud paternal”, sostuvo el superior de la FSSPX, que lamentó luego no haber sido nunca recibido por él, pese a sus pedidos y al dar vuelta el argumento de la túnica desgarrada de Cristo.
Y le dejó en claro: Paradójicamente, en las circunstancias actuales, nos parece un deber preciso hacer todo lo posible por recomponer la túnica de Cristo, desgarrada por fuerzas y presiones incompatibles con un espíritu auténticamente católico”, indicó. “Sólo le pido que considere la autenticidad de esta intención (de consagrar nuevos obispos) antes de tomar una decisión sobre la Fraternidad Sacerdotal San Pío X. Aún no es demasiado tarde”, dijo.

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