El partido entre Portugal y Croacia tuvo un desenlace cargado de emoción y polémica. Cuando Los Vatreni celebraban el agónico empate de Joško Gvardiol, que llevaba el encuentro al tiempo suplementario, el árbitro Espen Eskås anuló el tanto tras la revisión del VAR y el uso de la nueva tecnología incorporada en el balón del Mundial 2026.
En primera instancia, el juez esperó la comunicación desde la cabina de videoarbitraje debido a la existencia de un cabezazo de un futbolista portugués, acción que aparentemente habilitaba al mediocampista Mario Pasalic, protagonista clave en la jugada del gol.
Sin embargo, el sensor interno de la pelota detectó un mínimo roce previo del delantero croata Igor Matanovic, cuando Pasalic aún se encontraba en posición adelantada. Ese contacto, prácticamente imperceptible para las cámaras de televisión, fue suficiente para que el VAR determinara la invalidez de la conquista.
De esta manera, el empate de Croacia fue anulado y Portugal conservó la ventaja en el estadio de Toronto. La acción se convirtió en una de las más comentadas del Mundial 2026, ya que la nueva tecnología implementada por la FIFA fue determinante para resolver una jugada que era imposible de comprobar con las repeticiones convencionales.
Finalmente, el conjunto de Cristiano Ronaldo, visiblemente emocionado en el banco de suplentes tras la decisión arbitral, selló el triunfo por 2-1 y obtuvo el boleto a los octavos de final.
Ahora, Portugal tendrá un nuevo desafío frente a España, que viene de vencer por 3-0 a Austria en los dieciseisavos de final. El encuentro se disputará el próximo lunes 6 de julio, desde las 16, en busca de un lugar entre los ocho mejores del Mundial 2026.
