¿Hay más palomas en Santiago del Estero? Las verdaderas razones detrás de una invasión silenciosa
Imagen creada con Gemini

La percepción de que las calles de Santiago del Estero se cubren cada vez más de plumas no es una simple idea de los vecinos. Quienes caminan por las plazas de la capital, transitan las terminales urbanas o recorren las rutas del interior santiagueño notan un fenómeno innegable: la población de palomas ha crecido sustancialmente en los últimos años, convirtiéndose en un desafío tanto para la infraestructura urbana como para el sector productivo agropecuario.

A continuación, analizamos las causas biológicas y ambientales detrás de este crecimiento y qué dicen los expertos sobre esta situación.

Las causas del aumento: ¿Por qué Santiago del Estero?

La proliferación de estas aves, especialmente de la paloma torcaza (Zenaida auriculata) y la paloma doméstica (Columba livia), no se debe a un proceso migratorio, sino a condiciones ideales para su reproducción continua creadas involuntariamente por la actividad humana.

1. La abundancia de alimento por el boom agrícola

Estudios históricos sobre dinámica de poblaciones de aves granívoras señalan que la paloma responde de manera directa al aumento en la oferta de alimento. Con la expansión de la frontera agrícola en el norte argentino, cultivos altamente energéticos como el sorgo, el maíz y el girasol se convirtieron en un banquete permanente. Los granos que quedan en el suelo tras las cosechas o los que caen de los camiones de carga en las rutas santiagueñas les aseguran sustento calórico durante todo el año.

2. El hábitat perfecto: fragmentación del monte nativo

Investigaciones del INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria) explican que el desmonte selectivo generó “islas” o remanentes de bosque nativo rodeados de áreas sembradas. Esta combinación es perfecta para la especie: el monte tupido les brinda un refugio seguro para nidificar lejos de depredadores, mientras que los campos vecinos y las ciudades les proveen agua y comida a solo unos minutos de vuelo.

3. Reproducción continua y sin frenos

Bajo condiciones naturales, una paloma se reproduce únicamente en las épocas de primavera y verano, teniendo un promedio de una a dos crías anuales. Sin embargo, al contar con agua constante (canales de riego, fuentes urbanas) y comida infinita, las palomas alteraron su ciclo biológico, reproducirse de forma continua durante los doce meses del año.

4. Ausencia de depredadores naturales

En los entornos modificados y cascos urbanos, las poblaciones de aves rapaces (como halcones, gavilanes o el carancho) que actúan como reguladores biológicos naturales han disminuido notablemente o no dan abasto, permitiendo que las colonias de palomas prosperen sin resistencia.

El impacto en el campo y la ciudad

El fenómeno impacta en dos frentes muy diferentes:

  • En el sector rural: Informes de organizaciones del sector como la Asociación Argentina de Girasol (ASAGIR) y reportes del CONICET alertan que las bandadas provocan severos daños en cultivos en etapas de emergencia (comiéndose los brotes) y en la precosecha, destruyendo los capítulos del girasol. Aunque las pérdidas promedio suelen ser moderadas a nivel general, en campos específicos colindantes con el monte los daños económicos pueden tornarse críticos.
  • En el sector urbano: La acumulación de fecas de paloma daña la pintura de vehículos, corroe monumentos históricos y techos edilicios por su alta acidez, además de obstruir desagües pluviales y representar un factor de riesgo sanitario por la dispersión de alérgenos y hongos presentes en el estiércol seco.

A pesar de los reclamos del sector productivo para que se implementen normativas de control biológico o tecnológico más estrictas, los especialistas insisten en que la solución definitiva no es simple y requiere un manejo integral que combine arquitectura urbana repelente y un control logístico eficiente en el transporte de granos.

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