La comunidad educativa de la Escuela N° 773 de la localidad de La Cañada celebró el 50° aniversario de su fundación con un emotivo acto protocolar que reunió a exalumnos, exdocentes, autoridades, familias y vecinos que fueron protagonistas de la historia de la institución.
Durante la ceremonia se realizaron reconocimientos a quienes contribuyeron al crecimiento del establecimiento, se compartieron recuerdos de sus primeros años y se destacó el esfuerzo colectivo que permitió que la escuela se convirtiera en una realidad para decenas de niños de la zona.

Una escuela nacida del esfuerzo de todo un pueblo
La historia de la Escuela N° 773 comenzó cuando un grupo de vecinos advirtió las dificultades que atravesaban los niños de La Cañada para acceder a la educación. Muchos debían caminar entre cuatro y seis kilómetros para asistir a clases en la localidad de Las Delicias, mientras que otros recorrían hasta 12 kilómetros diariamente.
Ante esa realidad, vecinos como Rodolfo Mansilla, Regino Córdoba, Baldomero Mansilla, Feliciana Orellana, Felisa Mansilla, Samuel Mansilla, junto con las familias Lobos, Santos, Pavón, Ojeda y Córdoba, decidieron organizarse para solicitar la creación de una escuela en la comunidad.
En aquellos años, durante el gobierno militar, elaboraron un petitorio que contó con el acompañamiento del entonces supervisor de zona, Quintero Silva, quien orientó a los vecinos sobre los trámites necesarios para lograr la aprobación del establecimiento.

La primera maestra y las aulas improvisadas
Poco tiempo después, Victoria Pavón, quien acababa de recibirse de maestra, fue designada como la primera docente de la institución.
Las clases comenzaron en la vivienda de Rodolfo Mansilla, quien puso su casa al servicio del Estado para que funcionara la escuela. En un amplio comedor se dictaban las clases para 55 alumnos, mientras que una pequeña habitación era utilizada como cocina.

En esa etapa inicial, la escuela funcionaba gracias al compromiso de toda la comunidad. Las madres se turnaban para cocinar diariamente, el patio de la vivienda servía como patio escolar y el primer mástil fue construido con una caña tacuara sostenida sobre un tronco de madera.
Bailes, campeonatos y trabajo comunitario
Los vecinos también organizaron bailes sociales, campeonatos de fútbol y distintas actividades solidarias para recaudar fondos destinados a la construcción del edificio propio.
Aunque hubo aportes del Estado, los pobladores recuerdan que la escuela “se hizo a pulmón”, gracias al trabajo mancomunado de las familias de una comunidad que por entonces estaba integrada por apenas 12 hogares.

Uno de los gestos más trascendentes fue el de Rodolfo Mansilla, quien donó una hectárea de terreno para que allí se levantara el edificio definitivo de la Escuela N° 773, mientras las clases continuaban desarrollándose en su propia casa.
Medio siglo de educación
Cinco décadas después, la Escuela N° 773 continúa siendo un símbolo del compromiso, la solidaridad y el esfuerzo comunitario de La Cañada.

El acto por el 50° aniversario permitió recordar a quienes impulsaron su creación y reconocer el legado de hombres y mujeres que entendieron que la educación era el camino para transformar el futuro de las nuevas generaciones.
